La escena lo dice todo.
A pocas horas de la posesión presidencial de Abelardo De La Espriella, prevista para la tarde del viernes 7 de agosto en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, un sacerdote caminó alrededor del FAC 001 y roció agua bendita sobre diferentes partes de la aeronave. El acto tuvo lugar en la base aérea Marco Fidel Suárez, en la capital del Valle del Cauca, bajo la vigilancia de integrantes de la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
Las imágenes fueron reveladas por la revista Semana y circularon con rapidez en redes sociales. El cura recorrió el avión en varias pasadas, acompañado por miembros de la Fuerza Aeroespacial que resguardaban la aeronave. El acto se desarrolló de manera discreta, pero las fotografías y videos trascendieron públicamente antes de la ceremonia de posesión.
El gobierno saliente entregó el FAC 001 dos días antes del cambio de mando, con el objetivo de que se pudieran adelantar los preparativos para que la aeronave estuviera disponible para el nuevo jefe de Estado. Según la información conocida, el avión comenzaría a ser utilizado por De La Espriella desde las 3:00 de la tarde, tan pronto como asumiera oficialmente la Presidencia de la República.
La misma aeronave cargó durante cuatro años con la agenda internacional de Gustavo Petro. De acuerdo con cifras citadas por La Silla Vacía, el mandatario saliente realizó 65 viajes oficiales internacionales a 32 países y permaneció 259 días fuera de Colombia, equivalentes al 18% de su periodo presidencial. Entre esos desplazamientos estuvo el viaje a Cuba, que generó cuestionamientos y críticas desde distintos sectores políticos.
Mientras Cali ultimaba los detalles para la ceremonia, la ciudad concentraba la llegada de invitados nacionales e internacionales. Entre las personalidades confirmadas figuraban el presidente de Argentina, Javier Milei; el presidente de Chile, José Antonio Kast; el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el rey de España, Felipe VI.
No todo fue celebración unánime. Iván Cepeda declaró que «desconoce» la legitimidad política de la elección de De La Espriella, y el Pacto Histórico convocó concentraciones en Barranquilla, Bogotá y Cali como actos alternos a la ceremonia presidencial. En Medellín, en cambio, la capital de Antioquia vivió una alborada a la medianoche del 6 de agosto de 2026 con fuegos artificiales para marcar el inicio de lo que sus promotores llamaron la «Patria Milagro», bajo la consigna «cesó la horrible noche».
Los detalles cuentan la historia.
La imagen del sacerdote bendiciendo el FAC 001 condensa, en un solo fotograma, el carácter del giro que Colombia intenta dar. Un acto religioso en una instalación militar, discreto pero imposible de ocultar, sobre una aeronave que durante cuatro años fue símbolo de una presidencia que acumuló 259 días fuera del país y dejó una factura política considerable. Que el primer gesto simbólico del nuevo gobierno sobre ese avión haya sido una bendición —y no un comunicado de prensa ni un acto partidario— dice algo sobre el tono que De La Espriella quiere imponer: orden, continuidad institucional y un guiño explícito a los valores que buena parte del electorado colombiano reclamó en las urnas.
Para Hemisferio, la escena también tiene una lectura de fondo: la transición no es solo administrativa. Es la señal de que Colombia apuesta, al menos por ahora, por un modelo distinto al del ciclo que cierra. La pregunta que quedará abierta cuando el FAC 001 despegue con su nuevo pasajero es si esa apuesta se traducirá en instituciones más sólidas, en inversión privada y en el regreso del estado de derecho como principio rector, o si la bendición quedará como el único ritual cumplido antes de que la trastienda del poder vuelva a imponer su lógica habitual.



