La escena lo dice todo. Mientras los ataques digitales se vuelven más sofisticados y los gobiernos de la región debaten cómo regularlos, una empresa privada colombiana salió a buscar el estándar más exigente del planeta —y lo obtuvo.
Secure Soft Colombia, centro de excelencia en ciberseguridad de Gtd, alcanzó la certificación SOC-CMM Risk Driven, un distintivo que a julio de 2026 solo tenían 11 Centros de Operaciones de Seguridad (CyberSOC) en el mundo. La compañía se convierte así en la única organización de Hispanoamérica con esa distinción y en una de las tres de América Latina que han llegado a ese nivel.
El proceso no fue sencillo. La evaluación cubrió la red regional de CyberSOC de Gtd en Colombia, Perú y Ecuador. En Perú, Secure Soft obtuvo una calificación de 4,5 sobre 5; en Colombia y Ecuador, 4,3 sobre 5 en ambos casos. Según el último Reporte Global de Madurez de SOC citado por la compañía, esos resultados superan el promedio de madurez registrado en Sudamérica —cercano a 3 puntos— e incluso se ubican por encima del promedio estimado para Norteamérica, de aproximadamente 3,8.
La certificación SOC-CMM Risk Driven evalúa el nivel de madurez de los procesos, tecnologías y capacidades que un CyberSOC utiliza para gestionar riesgos, detectar amenazas y responder ante incidentes. Entre los aspectos auditados figuran la estrategia de seguridad, la gestión del talento, los procesos operativos, la tecnología y la capacidad de respuesta. También se revisaron funciones como el monitoreo permanente de eventos, la gestión de incidentes, el análisis forense digital, la ciberinteligencia, el threat hunting, la gestión de vulnerabilidades y la automatización de operaciones.
El proceso tuvo dos etapas. Primero, Prime Defense —socio oficial de SOC-CMM— realizó la evaluación de madurez. Luego, los resultados fueron auditados y validados por LRQA (Lloyd's Register Quality Assurance), entidad acreditada para otorgar la certificación.
«Esta certificación avala la madurez de los procesos de gestión y mitigación del riesgo, alineados con los estándares internacionales y refleja el trabajo desarrollado para fortalecer nuestras capacidades de monitoreo, detección y respuesta frente a amenazas cada vez más complejas», señaló Ganchala, gerente general de Secure Soft.
La empresa opera actualmente Centros de Operaciones de Seguridad en Chile, Perú, Colombia, Ecuador y México. Además, según la compañía, durante los últimos tres años su unidad especializada en respuesta a incidentes ha atendido más de 110 casos de alto impacto en la región.
Los detalles cuentan la historia. Secure Soft no llegó a este nivel por decreto ni por subsidio estatal: llegó compitiendo con los mismos criterios que se aplican en Europa o Norteamérica, y superando sus promedios. En un continente donde la conversación sobre ciberseguridad suele girar en torno a regulaciones pendientes y presupuestos públicos insuficientes, este resultado es un recordatorio de lo que la libre empresa puede construir cuando se le da espacio para operar.
El dato tiene implicaciones prácticas para cualquier organización —pública o privada— que opere en la región. Contar con un proveedor certificado a ese nivel no es un lujo: en un entorno de amenazas crecientes, es la diferencia entre responder a un incidente en horas o descubrirlo semanas después. La certificación, en ese sentido, no es solo un trofeo corporativo. Es una señal de mercado: la infraestructura digital de calidad mundial ya existe en América Latina, y la construyó el sector privado.



