AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Mundo

El dragón aterriza

China recuperó por primera vez la primera etapa de un cohete orbital, el Larga Marcha-10B, sobre una plataforma marítima mediante un sistema de captura con red. La brecha tecnológica con SpaceX se estrecha.
Imagen ilustrativa
viernes 10 de julio de 2026

La escena lo dice todo. El 10 de julio de 2026, una foto tomada con dron sobre el mar de Hainan mostraba algo que hasta ese día solo había logrado una empresa privada estadounidense: la primera etapa de un cohete orbital posada, intacta, sobre una plataforma flotante. El cohete era el Larga Marcha-10B. El país, China.

Según medios estatales chinos, el lanzador despegó desde el centro de lanzamiento comercial de la isla de Hainan, en el sur del país. Tras la separación de etapas, la primera regresó de forma vertical y fue capturada en una plataforma marítima mediante un sistema de captura con red. El Diario del Pueblo y el Global Times lo confirmaron: primera recuperación controlada de la primera etapa de un lanzador realizada con éxito por China, y también —según el diario oficialista— la primera del mundo basada en ese sistema de red.

El vehículo no es pequeño. El Larga Marcha-10B mide aproximadamente 63 metros de altura, tiene un diámetro de 5 metros y, en su configuración reutilizable, puede transportar una carga útil de 16 toneladas a la órbita terrestre baja, de acuerdo con La Tercera, que citó datos del lanzamiento.

Los detalles cuentan la historia. El camino hasta este viernes estuvo sembrado de intentos incompletos. En diciembre pasado, el cohete reutilizable Zhuque-3 Yao-1, desarrollado por la empresa privada LandSpace, alcanzó la órbita en su primer vuelo pero no pudo recuperar su primera etapa por una anomalía de combustión durante la maniobra de aterrizaje. Ese mismo mes, el Larga Marcha-12A completó un primer vuelo calificado de «básicamente exitoso» por los medios estatales, aunque tampoco logró recuperar su primera etapa. En abril, el cohete comercial Tianlong-3, de la empresa Space Pioneer, ni siquiera completó su debut: registró una anomalía en vuelo poco después del despegue desde Jiuquan.

El éxito del 10 de julio rompe esa cadena de tropiezos. La maniobra representa un avance en los planes chinos para desarrollar cohetes reutilizables, tecnología considerada clave para reducir costes, aumentar la frecuencia de lanzamientos y sostener futuras constelaciones de satélites y misiones de mayor complejidad, según la agencia EFE.

Para entender el presente hay que volver a esa semana. La recuperación llega en un momento de expansión del sector espacial chino, con un aumento de los lanzamientos, el desarrollo de nuevas familias de cohetes y una mayor competencia entre empresas privadas y programas estatales, reportó El Comercio de Lima. El programa aeroespacial chino incluye la estación Tiangong, el programa lunar Chang'e, la misión marciana Tianwen-1 y preparativos para un alunizaje tripulado antes de 2030.

La pregunta que flota en el ambiente es la que nadie en los centros de control de Hawthorne o Boca Chica necesita que le formulen: ¿qué significa esto para la ventaja competitiva que SpaceX construyó durante más de una década?

Hasta aquí, los hechos. La lectura de la casa es esta: la carrera espacial del siglo XXI no se juega entre banderas nacionales con presupuestos ilimitados, sino entre modelos de negocio. SpaceX demostró que la reutilización de cohetes transforma la economía del acceso al espacio; China acaba de demostrar que puede replicar ese principio, con un aparato estatal que combina financiamiento soberano con actores privados bajo tutela del Partido. El resultado es un competidor que no necesita rentabilidad inmediata para escalar. Para las democracias de mercado, la respuesta no puede ser más burocracia regulatoria ni más gasto público sin rendición de cuentas: tiene que ser más libertad para que la innovación privada acelere. El cohete que aterrizó en Hainan no es solo un logro de ingeniería; es un recordatorio de que la ventaja tecnológica, cuando no se defiende con inversión y competencia abierta, se erosiona.

Más de Mundo