La escena lo dice todo. Un director que lleva una década entrando y saliendo del foso de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia como invitado recibe, finalmente, un cargo permanente. No por decreto político ni por cuota burocrática: según explicó el propio Valencia-Heredia a EL COLOMBIANO, fueron los músicos de la agrupación quienes evaluaron perfiles tras el cierre del ciclo del anterior director titular y le otorgaron su respaldo.
«Me siento realmente muy honrado de haber sido avalado y que la orquesta me brinda esa confianza para asumir este rol tan importante», dijo el director antioqueño.
La Asociación Nacional de las Artes (ANA) formalizó el nombramiento de Juan Pablo Valencia-Heredia como director adjunto de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. El cargo, que asumió a partir de julio, llega en el marco de la conmemoración de los noventa años de la denominada Orquesta de los colombianos.
Una carrera construida escalón a escalón
Nacido en Medellín, Valencia-Heredia realizó la maestría en Dirección de Orquesta en la Universidad Eafit bajo la tutoría de los maestros Cecilia Espinosa y Alejandro Posada. Su formación académica incluye además estudios de posgrado en violonchelo en el Conservatorio Superior de Música de Salamanca y el pregrado en Música con énfasis en violonchelo, también en Eafit. El instrumento fue su primera voz: la batuta llegó después.
Su carrera profesional como director arrancó en 2015, cuando asumió como director nacional sinfónico de la Fundación Nacional Batuta, cargo que ocupó hasta 2017. Ese paso por Batuta —una institución dedicada a la formación musical de niños y jóvenes— marcó su vocación pedagógica y su capacidad para trabajar con orquestas infantiles, juveniles y profesionales.
Entre 2019 y 2021 fue director residente de la Orquesta Filarmónica de Medellín. Luego cruzó el Atlántico: entre 2021 y 2024 ocupó el cargo de director asistente de la Orquesta de Extremadura, en España, desde donde también dirigió la Orquesta de Córdoba, la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia y la Orquesta Clásica Santa Cecilia de Madrid. Fue asimismo director residente de la Orquesta Joven de Andalucía y dirige actualmente el proyecto Ópera de La Vera, una iniciativa de ópera rural en Extremadura.
El punto más alto de ese periplo europeo llegó en 2023: el primer puesto en el Concurso Internacional de Dirección Ferit Tüzün, celebrado en Turquía, donde también dirigió la Orquesta Estatal de Çukurova. A ese galardón se suman la Beca Andrés Orozco-Estrada y un Latin Grammy obtenido por su participación en el proyecto Tu Rockcito Filarmónico.
A lo largo de ese recorrido trabajó como director asistente de figuras como Andrés Orozco-Estrada, Pablo Heras-Casado, Andrés Salado-Egea, Álvaro Albiach, Roberto González-Monjas, Catherine Larsen-Maguire, Guillermo García Calvo, Miguel Romea y Christoph König.
Lo que el cargo implica
Como director adjunto, Valencia-Heredia tendrá responsabilidades en la proyección y la planeación artística de la orquesta, además de asumir la dirección de conciertos cuando sea requerido por la institución o en ausencia del director titular. Su vínculo con la agrupación, recordó, se construyó durante más de diez años como director invitado en conciertos de temporada, programas familiares y presentaciones especiales. «Con ellos vengo colaborando desde el 2015 como director invitado en diferentes programaciones. En estos últimos diez años he podido tener una invitación regular con ellos», señaló.
Los detalles cuentan la historia. También participó en la grabación del ciclo completo de las cuatro sinfonías de Beethoven junto con la Orquesta Filarmónica de Medellín, un registro que da cuenta de su apuesta por el repertorio sinfónico de largo aliento.
Lo que el nombramiento revela
Para entender el presente hay que volver a ese proceso interno: una orquesta que evalúa perfiles y avala a su propio director adjunto es una institución que funciona desde la lógica del mérito y la confianza artística, no desde la imposición del aparato estatal. En un país donde la cultura suele quedar atrapada entre la política y la burocracia, el caso Valencia-Heredia apunta en otra dirección.
La Orquesta Sinfónica Nacional llega a sus noventa años con un cuadro directivo renovado y con un músico formado en la disciplina del trabajo sostenido —Batuta, Medellín, Extremadura, Turquía— antes de recibir el título. Esa trayectoria, construida escalón a escalón y reconocida por pares antes que por funcionarios, es el tipo de capital que ningún decreto puede fabricar.



