La escena lo dice todo. En la gala de clausura del 72º Certamen Coral Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja, celebrada el sábado 25 de julio en la ciudad alicantina, el alcalde Eduardo Dolón entregó el galardón más codiciado a un coro que viajó desde Puebla, México: el conjunto de cámara de la Universidad de las Américas.
El certamen, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional y reconocido con la Medalla al Mérito Cultural de la Generalitat Valenciana, reunió a más de 700 coralistas de trece países de América, Asia y Europa, con un total de 47.500 euros repartidos en premios.
Un triple triunfo
La coral mexicana no se conformó con un solo reconocimiento. Se adjudicó el primer premio en la modalidad de habaneras —el galardón «Ricardo Lafuente», dotado con 12.000 euros—, el segundo puesto en polifonía —4.000 euros— y la distinción especial de la Diputación de Alicante, valorada en otros 10.000 euros. En total, el conjunto se marchó de Torrevieja con 26.000 euros en reconocimientos.
A esa cosecha se sumó un premio individual: su directora, la cubana Honey Moreira Abreu, nacida en Cienfuegos hace 41 años, fue elegida la mejor directora del certamen.
La directora y su «regalo»
En declaraciones a EFE, Moreira Abreu dedicó los galardones a su familia en Cuba, «que le permitió estudiar música», y explicó con «orgullo» que lleva dos años al frente del coro universitario. La actuación en Torrevieja fue, según sus propias palabras, «un regalo», una presentación «llena de espiritualidad que ha ido más allá de la música».
El detalle organizativo del conjunto no es menor: cada año la plantilla se renueva por completo, porque sus integrantes son estudiantes que se gradúan en sus respectivas disciplinas. Moreira Abreu reconstruye el coro ciclo tras ciclo. Que ese modelo produzca resultados de primer nivel en un certamen internacional es, en sí mismo, una declaración sobre la calidad de la formación musical en esa institución poblana.
Tras la actuación en España, el conjunto regresa a México para un periodo de descanso antes de retomar la actividad en agosto, ya con una nueva generación de estudiantes.
El resto del podio
En habaneras, el segundo galardón «Francisco Vallejos» fue para el coro Aurum de Luanco, en Asturias, con 5.000 euros, y el tercero «Francisco Grau» recayó en el Mixed Chor «Viva» de Brezice, Eslovenia, con 2.500 euros.
En polifonía, Aurum de Luanco se llevó el primer puesto con 10.000 euros, seguido por la Universidad de las Américas de Puebla y el Colegio Nacional de Buenos Aires, que obtuvo 2.000 euros. La distinción del público fue para el coro «Encanto» de Griñón, Madrid.
La velada contó también con actuaciones del coro juvenil «Sinfonía por el Perú» de Lima, el Colegio Nacional de Buenos Aires, el Viva Brezice de Eslovenia, el Administratio Choir Malang de Indonesia y la Aurum Luanco de Asturias.
Lo que el certamen revela
Los detalles cuentan la historia. En un mundo donde el debate cultural suele girar alrededor de subsidios, cuotas y agendas institucionales, Torrevieja ofrece un modelo diferente: competencia abierta, criterio artístico y un palmarés que no responde a geografías de conveniencia. Esta edición lo confirmó con una coral universitaria mexicana que compitió —y venció— frente a conjuntos europeos con décadas de tradición.
Para Hemisferio, el resultado importa más allá del anecdotario cultural. Que una institución de educación superior privada, con un coro que se rehace cada año con estudiantes, alcance este nivel en un certamen internacional de 72 ediciones es evidencia de lo que el mérito, la disciplina y la inversión en formación pueden producir sin necesidad de aparato estatal. La excelencia, cuando se la deja competir, encuentra su propio camino.



