La escena lo dice todo.
Eran poco antes de las 2:30 de la tarde del sábado cuando Jordan Salinas y su novia entraban en el estacionamiento del In-N-Out Burger de Twin Falls, Idaho. Vieron gente corriendo hacia afuera y escucharon disparos. Su respuesta, según le contó al Idaho Statesman, fue instintiva: correr hacia el edificio con su pistola semiautomática en la mano.
Mientras tanto, el Departamento de Policía de Twin Falls recibía múltiples llamadas al 911 reportando disparos cerca del restaurante de comida rápida, que había abierto sus puertas en la ciudad apenas una semana antes.
El saldo fue devastador: tres personas murieron y siete resultaron heridas. De los heridos, dos ya fueron dados de alta; tres permanecen en condición estable; y dos en estado crítico, informó el departamento el domingo. Las identidades de las víctimas no fueron divulgadas de inmediato, a la espera de que sus familias fueran notificadas.
Lynsi Snyder, presidenta de In-N-Out, reveló en redes sociales que una de las víctimas fatales era empleada del restaurante. Sin dar su nombre, Snyder escribió que la empresa «perdió a una de nuestras hermosas Asociadas». «Ella estaba cuidando a nuestro activo más importante —nuestros Clientes— y su vida fue arrebatada por un ser humano repugnante que no valora la vida de los demás ni la suya propia», añadió.
El sospechoso
Las autoridades identificaron al atacante como Chad Williams, de 24 años. La policía no adelantó un motivo, pero fue categórica en un punto: Williams actuó solo. Murió por una herida de bala autoinfligida poco después del ataque.
«Los investigadores continúan revisando evidencia, realizando entrevistas y determinando las circunstancias completas, incluyendo la posible motivación», señaló el departamento en un comunicado del domingo. El jefe de policía Matthew Hicks confirmó en rueda de prensa que la familia del sospechoso estaba cooperando con los investigadores.
Las autoridades también salieron a desmentir información falsa que circulaba en redes sociales: algunos usuarios habían identificado erróneamente a otra persona como el atacante. La policía pidió al público no difundir información no confirmada.
Los que devolvieron el fuego
El Departamento de Policía de Twin Falls reconoció públicamente la intervención de dos personas: un agente estatal fuera de servicio y un ciudadano particular. Ambos «devolvieron fuego hacia el sospechoso» durante el ataque. Las autoridades no divulgaron sus identidades, pero los elogiaron sin reservas.
«Reconocemos sus heroicas acciones, que creemos ayudaron a alejar al sospechoso de la escena y a prevenir más bajas», dijo el departamento.
Salinas, uno de los dos, fue el que habló. Le contó al Idaho Statesman que cuando vio al sospechoso disparando junto a la ventanilla del autoservicio, apuntó y disparó. «No le gustó cuando las balas empezaron a volar en ambas direcciones», dijo. Cuando los agentes llegaron, Salinas se hizo a un lado para dejarlos actuar.
No fue un acto impulsivo sin raíces. Salinas cuida a tiempo completo a su hermano, que usa silla de ruedas, y tomó en serio el entrenamiento con armas de fuego después de que ocurriera un tiroteo en el centro comercial Boise Towne Square hace cinco años. Le preocupaba que alguien en silla de ruedas fuera un blanco fácil. El sábado, ese entrenamiento tuvo consecuencias reales.
«Hay una tarea que hacer, y nosotros somos quienes necesitamos hacerla», pensó mientras actuaba, según relató.
Durante la búsqueda del sospechoso también se produjo un incidente con disparo de un oficial, aunque la policía confirmó que nadie resultó herido y no ofreció más detalles.
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Lo que ocurrió en Twin Falls el sábado es, en el fondo, un argumento que ninguna burocracia puede refutar con facilidad: un ciudadano que tomó en serio su responsabilidad personal, que invirtió tiempo y esfuerzo en prepararse, y que actuó cuando el Estado todavía no había llegado. Las autoridades mismas lo dijeron: sus acciones «probablemente» evitaron más víctimas.
El debate sobre armas en Estados Unidos suele reducirse a titulares y cifras de víctimas. Rara vez incluye el nombre de Jordan Salinas ni el cálculo inverso: cuántas víctimas no hubo porque un ciudadano privado decidió que había una tarea que hacer. Esa contabilidad también importa.



