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El aula sin muros

Las cifras oficiales del SIES 2026 revelan que la educación superior online creció 13,5% en Chile y ya representa el 15,1% del pregrado nacional; Iplacex lidera con 58.358 matrículas, un alza de 16,6% respecto de 2025.
Imagen ilustrativa
jueves 6 de agosto de 2026

Los detalles cuentan la historia.

Cuando el Servicio de Información de Educación Superior (SIES) publicó su Informe de Matrícula en Educación Superior 2026, el dato más revelador no estaba en los titulares de las universidades tradicionales. Estaba en una línea discreta: la modalidad online creció un 13,5% respecto del año anterior y representa ya el 15,1% del total de estudiantes de pregrado en Chile.

En ese universo, Iplacex se consolidó como la institución de educación superior online más grande del país, con 58.358 matrículas de pregrado. El aumento fue de 16,6% frente a 2025, por encima del promedio del sector.

La escena lo dice todo.

Detrás de esos números hay un perfil que el sistema educativo chileno tardó décadas en atender: el trabajador adulto que estudia entre turno y turno, que no puede trasladarse a un campus ni abandonar sus obligaciones familiares, pero que el mercado laboral presiona cada vez con más fuerza. Según el rector de Iplacex, Roberto Barriga, «casi la mitad de la fuerza laboral en Chile no tiene educación superior completa», lo que genera «una tremenda necesidad de formar a personas que son exigidas por sus entornos de trabajo y que buscan herramientas para seguir mejorando u optar nuevos cargos».

El informe del SIES confirma ese diagnóstico con números concretos. Los estudiantes de 40 años o más superaron las 115.000 matrículas durante 2026, con un crecimiento de 12,4% respecto del año anterior. El tramo de 35 a 39 años alcanzó 80.911 estudiantes, un 6,4% más que en 2025. En Iplacex, el 33,5% de la matrícula de pregrado corresponde a personas de 40 años o más.

Son cifras que describen un fenómeno social de fondo: la educación superior ya no es un rito de paso exclusivo de los 18 años. Es, cada vez más, una herramienta de movilidad que se activa a los 42, a los 47, cuando la trayectoria laboral exige reinventarse o cuando la tecnología redibuja las reglas del sector en que se trabaja.

Para entender el presente hay que volver a esa semana en que el SIES publicó sus datos. El crecimiento online no es un accidente estadístico ni el efecto residual de la pandemia: es una tendencia que se acelera por razones estructurales. La economía chilena demanda competencias que el sistema presencial, con sus horarios rígidos y su geografía concentrada en las grandes ciudades, no siempre puede ofrecer a tiempo.

Barriga lo resume así: «El hecho de entregar herramientas a las personas para que puedan aportar al crecimiento y transformación de los sectores es fundamental, especialmente en tiempos en los que la tecnología avanza y se necesita de gente competente que pueda ser protagonista de este cambio».

La pregunta que el informe deja abierta es si el aparato regulatorio y de financiamiento público seguirá el ritmo de esta transformación o si continuará diseñado para un estudiante tipo que ya no representa a la mayoría.

Desde la perspectiva de Hemisferio, el fenómeno merece leerse en clave de libre empresa y de incentivos correctos. Cuando el mercado laboral envía señales claras —nuevas competencias, especialización, formación continua— y la oferta privada responde con flexibilidad y escala, el resultado es exactamente este: más personas con acceso a oportunidades que el sistema tradicional les negaba. No por decreto ni por subsidio universal, sino porque un modelo de negocio viable encontró una demanda real y la atendió.

El riesgo, como siempre, está en la trastienda regulatoria: si la burocracia de acreditación no moderniza sus criterios para la modalidad online al mismo ritmo que crece la matrícula, el cuello de botella no será la demanda ni la tecnología. Será el Estado. Los 58.358 estudiantes de Iplacex —y los más de 115.000 mayores de 40 años que volvieron a las aulas digitales— merecen que esa ecuación se resuelva a su favor.

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