La escena lo dice todo. Un académico argentino llega a la Biblioteca Piloto de Medellín con una historia que guardó durante décadas en su archivo: tres copias mecanografiadas en una Olivetti, escritas en París cuando el mayo francés todavía era una herida abierta y el estructuralismo dominaba las aulas.
Walter Mignolo presentó en la capital de Antioquia Rebis en las landas del bosque, una novela compuesta en la década del setenta y publicada recientemente en formato PDF por la revista Cronopio, donde puede descargarse de forma gratuita.
El libro nació en un cruce de influencias. Mignolo había llegado a París a estudiar semiología, teoría literaria y análisis del discurso, pero traía consigo una formación cinéfila forjada en Córdoba, Argentina, donde participó en cineclubes e incluso realizó documentales. Esa doble herencia —la semiótica y el cine— impregna cada página. «La novela es muy semiótica», explicó durante su visita a Medellín. «Al releerla ahora, encuentro una suerte de conciencia crítica del dinero, del poder e incluso del cambio climático; hay capítulos con terminología específica sobre plomo o mercurio, y escenas donde los personajes ven peces muertos en un lago».
La estructura del libro desafía la narrativa convencional. No hay principio, medio ni fin; tampoco continuidad en los personajes. Son, según el propio autor, «fragmentos que se conectan por palabras, pistas o acontecimientos de forma espontánea». El contexto literario de la época era el del Boom latinoamericano —Cortázar, Carpentier, Lezama Lima, Severo Sarduy, Vargas Llosa, Piglia—, pero Mignolo tomó otro camino. La ciudad de la novela se llama Tex City. Un juego intertextual mezcla versos de un poeta gauchesco con Lucy in the Sky with Diamonds. El concepto barthesiano de la muerte del autor opera como principio constructivo.
El personaje central, Rebis, es andrógino: «una mezcla entre Barbarella y James Bond», según su creador. Cuando se convierte en «Super Woman», viste de negro con un gabán largo y ajustado, una estética que Mignolo atribuye a Once Upon a Time in the West —los sobretodos marrones de los vaqueros, reinterpretados en negro— y que, según señaló, anticipa en veinticinco años la imagen de Neo en Matrix.
La historia de la publicación tiene su propio giro. Entre 2006 y 2012, durante visitas a República Dominicana, Mignolo escribió varios capítulos de una segunda novela, pero en inglés. «No encontraba el tono», admitió. Hace un par de años decidió que debía escribirla en español y recurrió a Copilot para traducirla. Editó el resultado, escribió un nuevo prólogo y encontró, por fin, la voz que buscaba.
Sobre el uso de inteligencia artificial no mostró ambivalencia. «Siempre he trabajado con editores para mis trabajos académicos en inglés, quienes me corregían el estilo y la gramática. Un trabajo que a un editor humano le toma semanas o meses, la máquina lo hace al instante». La comparación que eligió fue la imprenta del siglo XV: una tecnología que algunos rechazaron y que terminó transformando la distribución del conocimiento. «Yo siempre realizo la revisión final; si la máquina sugiere palabras que yo no uso, las elimino para que el estilo sea mío».
La conexión entre esta novela juvenil y su obra teórica posterior no es, para Mignolo, accidental. «Esa base semiótica me preparó para investigar luego la colonización de las Américas, el lenguaje, la memoria y el espacio. Cuando conocí el trabajo de Quijano, se me abrió la puerta de la decolonización; hay una continuidad subterránea que está presente en la novela».
Los detalles cuentan la historia. Lo que Mignolo trajo a Medellín no es solo un libro de archivo: es el mapa de formación de uno de los teóricos más influyentes —y más debatidos— del pensamiento latinoamericano contemporáneo. La decisión de publicarlo gratis, en PDF, a través de una revista independiente, dice algo sobre cómo concibe la circulación de las ideas. En un ecosistema cultural donde el acceso sigue siendo un privilegio, ese gesto tiene un valor propio, independiente de cualquier marco ideológico. La obra existe ahora fuera del cajón. Lo que el lector haga con ella es otro asunto.



