La escena lo dice todo. Un decreto publicado en el Boletín Oficial, una subsecretaría designada como autoridad de aplicación y un nuevo registro donde los organismos estatales deberán inscribir sus sistemas de inteligencia artificial. La provincia de Buenos Aires acaba de sumar una capa más a su arquitectura regulatoria.
El Gobierno provincial aprobó el «Marco Provincial para el Desarrollo, Uso y Gobernanza de la Inteligencia Artificial» a través del Decreto 742/2026, publicado en el Boletín Oficial. La norma se presenta como instrumento rector para el desarrollo, implementación y uso de sistemas de IA en el sector público bonaerense.
Según el texto oficial, la medida se enmarca en un proceso de modernización del Estado «destinado a lograr una administración orientada a los resultados y a la transparencia y control ciudadano en la gestión pública». El Gobierno Provincial califica a la IA como una «oportunidad estratégica» para mejorar la eficiencia administrativa, optimizar la gestión pública y ampliar el acceso a derechos por parte de la ciudadanía.
El propio decreto reconoce, sin embargo, que estos sistemas pueden generar «impactos significativos» en la organización del trabajo, las condiciones laborales y los procesos de toma de decisiones. Por eso, la norma establece que la IA debe ser utilizada como una «herramienta de asistencia y apoyo» y que es necesario fijar criterios para «su evaluación, mitigación y adecuada gestión».
La autoridad de aplicación recae en el Ministerio de Gobierno, a través de la Subsecretaría de Gobierno Digital. Ese organismo queda facultado para dictar normas operativas, interpretativas, complementarias y aclaratorias. Los municipios de la provincia son invitados a adherir a los lineamientos, aunque sin carácter obligatorio.
Uno de los ejes centrales de la norma es el Registro de Inteligencia Artificial: un espacio donde los organismos estatales que utilicen o desarrollen estos sistemas deberán registrar sus características, estado de situación actual, modificaciones y cualquier otro dato relevante. Para los ejes no contemplados en el decreto, serán de aplicación las Resoluciones N° 4/25 y N° 9/25 de la misma Subsecretaría de Gobierno Digital.
Mientras la provincia construye su andamiaje regulatorio, la Ciudad de Buenos Aires avanza por un carril distinto. La administración de Jorge Macri lanzó BAX, una aplicación basada en IA que busca concentrar en un solo lugar trámites, servicios y consultas que hoy se gestionan a través de distintas plataformas. La herramienta permite gestionar turnos, hacer reclamos urbanos, acceder a documentos personales, consultar información oficial y recibir asistencia mediante conversación escrita o por voz. BAX utiliza IA para responder consultas sobre trámites, educación, salud, transporte, seguridad, agenda cultural y otros servicios públicos, con información alimentada desde los portales oficiales y actualizada en tiempo real. La aplicación, desarrollada por la Secretaría de Innovación y Transformación Digital porteña, está disponible para Android e iPhone bajo el nombre «BAX, la IA de la Ciudad» y requiere una cuenta de miBA para acceder a las funciones personalizadas.
Los detalles cuentan la historia. El contraste entre los dos enfoques es elocuente: la Ciudad despliega una herramienta concreta orientada al ciudadano-usuario; la provincia construye primero el andamiaje burocrático. Ninguno de los dos modelos es neutral.
Desde la perspectiva de Hemisferio, el Decreto 742/2026 encierra una tensión que la norma no resuelve. Crear un registro obligatorio, designar una subsecretaría con facultades interpretativas amplias y establecer criterios de «mitigación» sobre el uso de IA puede ser el primer paso hacia una administración más eficiente, pero también puede convertirse en una barrera de entrada que concentre poder en el aparato estatal en lugar de abrirlo. La transparencia que proclama el decreto se mide en resultados, no en capas de regulación. El dinero de los contribuyentes bonaerenses financiará ese experimento; conviene seguir de cerca quién audita al auditor.



