El 7 de septiembre, las cámaras de Magaly TV La Firme volvieron al albergue 'La Retama', en Chaclacayo. Lo que encontraron no había cambiado demasiado desde la primera visita: perros y gatos enfermos, débiles, en condiciones que una representante de la Asociación Peruana de Protección a los Animales (ASPPA) no dudó en calificar como «crueldad animal».
La diferencia esta vez fue que alguien había respondido al llamado.
Tras la cobertura del programa, ASPPA coordinó con el equipo de Magaly Medina y se presentó en el lugar cargada de donaciones. No se trató de alimento ordinario. La directora del centro, Ángela Sánchez, explicó ante las cámaras qué habían llevado: «Hemos traído alimento medicado, precisamente para daño renal, daño hepático, digestivo, porque estos animalitos sí, definitivamente tienen esos daños».
Las integrantes de la organización ingresaron al albergue y comenzaron una jornada de atención: aplicaron antipulgas, entregaron snacks y revisaron el estado de cada animal. Las imágenes mostraron a los perros respondiendo con afecto a quienes llegaban a cuidarlos. El informe del programa lo describió así: los animales «se mostraban felices de la vida al recibir sus snacks como premio».
Pero la jornada también expuso los límites de lo que era posible hacer en ese momento. Varios animales estaban tan debilitados que ni siquiera podían ser bañados. «Ni siquiera han podido bañarlos porque muchos están muy, muy enfermos, muy débiles», lamentó Medina al aire.
El reclamo de ASPPA apuntó directamente a la autoridad local. «¿Dónde estuvo la municipalidad? ¿Dónde estuvo fiscalización? Esto es inhumano, es insalubre», declaró una de las representantes de la organización. Y fue más lejos: «Definitivamente esto es competencia de la municipalidad». El llamado incluyó al alcalde de Chaclacayo, Sergio Baigorria, a quien pidieron que «por favor venga a ayudarlos».
La municipalidad, según lo reportado, finalmente envió personal para realizar labores de limpieza. Para Medina, ese gesto resultó insuficiente. «Pero haciendo limpieza a ese albergue tampoco se soluciona nada. Esos perros tienen que ser llevados a un albergue, tienen que ser dados en adopción», sostuvo la conductora. Y añadió la condición previa que señalaban las animalistas: «Hay que curarlos, porque están todos enfermos y débiles».
El problema de fondo, según lo expuesto en el informe, sigue sin resolverse. La atención de ASPPA representa una respuesta inmediata, pero el destino de los animales —su recuperación, su traslado a espacios adecuados y su eventual adopción— permanece sin definirse.
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La historia del albergue 'La Retama' es, en el fondo, la historia de un vacío institucional llenado por la sociedad civil. Una organización privada y un programa de televisión hicieron lo que la burocracia municipal no hizo: aparecer. Que haya sido necesario un llamado público para que la alcaldía de Chaclacayo enviara siquiera a un equipo de limpieza dice más sobre el funcionamiento del aparato estatal local que cualquier declaración oficial.
El principio en juego es simple: cuando las instituciones fallan, son los privados —las asociaciones, los voluntarios, los ciudadanos organizados— quienes cubren el hueco. El mérito aquí es de ASPPA. La deuda, del alcalde Baigorria.



