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El Alberdi que Milei invoca y el que vivió

Un nuevo ensayo de Patricia Kolesnicov examina hasta dónde llega la deuda intelectual del presidente argentino con el padre de la Constitución. La respuesta, según la investigación, es más compleja que el eslogan.
Imagen ilustrativa
martes 14 de julio de 2026

La escena lo dice todo: Javier Milei bautizó su reforma económica «Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos», calcando deliberadamente el título de la obra más célebre de Juan Bautista Alberdi. No es una coincidencia ni un homenaje decorativo. Es una declaración de linaje intelectual. Pero ¿qué tan fiel es ese linaje?

Esa es la pregunta que articula Un presidente que sea como un rey (Planeta, 2026), el nuevo ensayo de Patricia Kolesnicov, editora de la sección Libros de Infobae. Con 176 páginas divididas en cinco capítulos, el libro no evalúa la gestión de Milei ni adopta una posición partidaria, según declara la propia autora. Su objetivo es más quirúrgico: regresar a Alberdi, leerlo en su contexto histórico y contrastar esa lectura con el uso que hoy se hace de su figura en el discurso oficial.

El resultado incomoda por igual a admiradores y detractores del presidente.

Un liberal de matices

«Libertad, libertad, libertad. Como si cantara el himno en cada página, esa es la consigna de Juan Bautista Alberdi cuando habla de economía», escribe Kolesnicov. Hasta ahí, el retrato coincide con la imagen que proyecta La Libertad Avanza. Pero la autora no se detiene en esa primera capa.

El Alberdi que emerge del ensayo es, según la investigación, «mucho más contradictorio, matizado y complejo que el convertido en emblema de la política actual». El jurista tucumano escribía en 1852, tras la derrota de Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros, en un país que acababa de salir de décadas de guerras civiles y que todavía no tenía Constitución. Ese contexto fundacional, argumenta Kolesnicov, es inseparable de sus propuestas.

Un ejemplo concreto: la célebre frase alberdiana sobre la necesidad de un Poder Ejecutivo fuerte —que da título al libro— suele citarse como aval de la concentración presidencial del poder. La autora sostiene que esa lectura no puede desprenderse de las circunstancias institucionales del siglo XIX argentino. «Me sacaron de contexto», podría decir Alberdi, resume con ironía el texto.

Otro pasaje relevante: «Somos pobres, incultos y pocos», escribía Alberdi en las Bases. Y agregaba: «No hay más medio de extender y propagar la libertad que generalizar y extender las condiciones de la libertad, que son la educación, la industria, la riqueza, la capacidad». Una visión del liberalismo que incluía la educación como condición del mercado, no como su antagonista.

El puente entre dos siglos

Eduardo Zimmermann, profesor asociado del departamento de Humanidades de la Universidad de San Andrés y estudioso de las ideas liberales del siglo XIX, ofrece en el libro el balance más matizado. Según Zimmermann, «a Milei le viene bien todo lo que Alberdi dice en términos de liberalismo económico» y también «una flexibilidad respecto de la idea de usar instrumentos —lo que llamaríamos decretos de necesidad y urgencia— para acelerar el proceso de transformación». Pero el historiador no desconoce la distancia temporal: «Son realidades distintas. Pero coinciden en la necesidad de producir reformas rápidas, dramáticas, que usan el liberalismo económico como medio».

Esa es, precisamente, la tensión que Kolesnicov mantiene abierta a lo largo del ensayo: no hay respuesta definitiva sobre si Milei es o no heredero legítimo de Alberdi, porque la pregunta misma exige leer a Alberdi entero, no en fragmentos.

Lo que está en juego

Para entender el presente hay que volver a esa semana —o en este caso, a esa década de 1850. El mérito del libro de Kolesnicov es doble. Primero, le devuelve complejidad a un autor que la cultura política argentina ha reducido a unas pocas frases de campaña. Segundo, plantea una pregunta que trasciende la coyuntura: ¿qué significa invocar a un clásico del pensamiento liberal cuando el contexto histórico, institucional y económico es radicalmente distinto?

Desde la perspectiva de Hemisferio, el debate importa más allá de Argentina. En toda América Latina, el liberalismo clásico vive una segunda juventud como bandera electoral, y con esa popularidad llega el riesgo de la simplificación. El libre mercado, la propiedad privada y el gobierno limitado son principios que ganan o pierden credibilidad según la solidez intelectual con que se defienden. Un Alberdi reducido a eslogan es un argumento más débil, no más fuerte. Kolesnicov, sin proponérselo como tarea política, hace un favor al liberalismo serio: obliga a sus defensores a leer lo que citan.

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