Las exportaciones peruanas de frutas y hortalizas siguen avanzando en el tablero internacional. Entre enero y julio de este año, los envíos de estos productos alcanzaron los USD 3.929 millones, según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), un monto que representó el 62,3% de las agroexportaciones no tradicionales y un incremento de 14,9% frente al mismo periodo de 2025.
El impulso vino, sobre todo, de la palta, las uvas frescas, los arándanos frescos y los mangos frescos. Esos productos forman parte de la canasta agrícola peruana con mayor presencia en el exterior y hoy llegan a más de 130 mercados alrededor del mundo, de acuerdo con los datos divulgados por el ministerio.
El corte de los primeros siete meses del año también ubica a las agroexportaciones totales en USD 6.840 millones, cifra que significó un crecimiento de 2,5% respecto del mismo periodo de 2025. Para Midagri, ese resultado muestra el dinamismo del sector, especialmente en los mercados del hemisferio norte.
La escena lo dice todo. Mientras buena parte de la discusión pública en América Latina gira en torno a la inflación, el gasto y la fragilidad del empleo, el agro peruano sigue encontrando demanda para vender más y en más destinos. En este caso, no se trata de una narrativa abstracta: hay dólares entrando, mercados abiertos y una oferta que ya dejó de ser local para convertirse en plataforma exportadora.
Entre los destinos principales de las exportaciones agrarias peruanas aparecen Estados Unidos, Holanda, España, Chile, México, Inglaterra, Colombia, Ecuador, China y Canadá. En conjunto, esos diez mercados concentraron el 78,5% del valor FOB de las exportaciones agrarias registradas entre enero y julio.
El posicionamiento no es nuevo. Al cierre de 2025, las exportaciones de frutas y hortalizas superaron los USD 8.104 millones y llegaron a más de 130 mercados. En ese mismo marco, Midagri señaló que Perú se consolidó como el primer exportador mundial de uvas y arándanos, y ocupa el segundo lugar como exportador mundial de palta. Además, figura entre los principales proveedores internacionales de espárragos frescos, cítricos y mangos.
La expansión se da, además, pese a la presencia del Fenómeno El Niño y sus efectos sobre la actividad agrícola, según el ministerio. En paralelo, Midagri dijo que, mediante el Senasa, viene acelerando la suscripción de nuevos protocolos fitosanitarios con distintos países. Esos acuerdos buscan facilitar el acceso de frutas, hortalizas y otros productos agrícolas peruanos a nuevos mercados y generar oportunidades para los pequeños productores.
La proyección oficial para el cierre de año es todavía más ambiciosa: Midagri estima que las exportaciones agrarias alcanzarían los USD 15.000 millones. El ministerio sostiene que ese resultado permitiría generar mayores ingresos, impulsar el empleo productivo en el campo y aumentar el flujo de divisas.
Para entender el presente hay que volver a esa semana en la que el agro peruano siguió haciendo lo que más valor crea en una economía abierta: producir, competir y vender afuera. Los detalles cuentan la historia. Cuando un sector logra abrir 130 mercados y sostener crecimiento, el mérito no está en la retórica del poder, sino en la disciplina de quienes arriesgan capital, organizan logística y cumplen estándares para entrar a las góndolas del mundo.
El desenlace, por ahora, favorece a la libre empresa y a una economía que premia productividad antes que dependencia. Si la tendencia se mantiene, el gran beneficiado será el campo que exporta; el gran perjudicado, como siempre, será el relato estatista que subestima la capacidad de generar riqueza desde el sector privado.


