Los detalles cuentan la historia.
Durante la presente jornada, dos sismos de magnitud 4.2 sacudieron distintos puntos de la costa chilena, según información del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, organismo encargado del monitoreo sísmico en el país.
El primero de los movimientos se localizó a 96 kilómetros al oeste de Parque Fray Jorge, en la región de Coquimbo, con una profundidad de 50 kilómetros. El segundo ocurrió a 28 kilómetros al noroeste de Quintero, en la región de Valparaíso, a 30 kilómetros de profundidad.
Ambos eventos, iguales en magnitud pero distintos en ubicación y profundidad, ilustran la naturaleza cotidiana de la actividad sísmica en Chile. El país se asienta sobre el límite de las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana, cuyo rozamiento permanente genera vibraciones en la corteza terrestre de forma casi continua. La mayoría de los movimientos resultan imperceptibles para la población.
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, Senapred, reiteró sus recomendaciones sobre cómo actuar ante movimientos sísmicos de importancia, subrayando la necesidad de que la ciudadanía se mantenga informada y preparada.
La escena lo dice todo.
Chile no elige su geografía. Emplazado sobre una de las zonas de subducción más activas del mundo, el país convive con la amenaza sísmica como una variable estructural de su existencia, no como una excepción. Esa realidad impone obligaciones concretas al Estado y a los privados: infraestructura construida con estándares rigurosos, sistemas de alerta funcionales y ciudadanos informados.
En ese marco, el trabajo del Centro Sismológico Nacional y del Senapred representa exactamente el tipo de función que justifica la existencia de instituciones públicas: proveer bienes que el mercado no puede ofrecer de forma individual, como la vigilancia sísmica en tiempo real y los protocolos de respuesta ante emergencias. La pregunta relevante no es si el Estado debe estar presente en esta tarea, sino si lo está con la eficiencia y los recursos que una nación expuesta a este nivel de riesgo merece.



