El desempleo volvió a subir y se empinó hasta un 9,6%. Daniel Mas, biministro de Economía y Minería, explicó parte del alza por el invierno y los temporales, pero al mismo tiempo reconoció un problema de fondo: «una economía que crece poco y no crea suficiente empleo formal».
La escena lo dice todo. Mientras el mercado laboral sigue mostrando fragilidad, el Ejecutivo ya puso sobre la mesa una respuesta que pasa por más gasto y más obra pública. Mas presentó el plan Chile Despega, con el que se espera reducir hasta en un punto el desempleo a través de la inversión pública.
«Acelerar obras e inversión, apoyar a las pymes para que contraten y destrabar proyectos que generan trabajo», dijo la autoridad en X. En su relato, el gobierno busca proteger a las personas y sus familias en momentos económicos complejos como los que hoy viven.
La cifra no es menor: detrás del 9,6% de desocupación hay casi 990 mil personas buscando trabajo. Ese dato atraviesa toda la discusión y explica por qué el gobierno insiste en que esta es su «principal urgencia social».
Mas sostuvo además que este debería ser el último periodo con baja actividad económica y que «desde el próximo reporte esto empiece a repuntar». La apuesta oficial, por ahora, es que la caída toque piso y que la creación de empleo mejore en los próximos meses.
En paralelo, el Ejecutivo ya mira el Presupuesto 2027, que será detallado por el Presidente Kast esta noche en cadena nacional. Según lo adelantado, parte del aumento previsto se destinaría a los ministerios de Obras Públicas y Vivienda, con el objetivo de reforzar la creación de empleos.
Mas valoró ese aumento presupuestario y la priorización del empleo por sobre otras áreas, aun con estrechez fiscal. Dijo que eso muestra «un gobierno que escucha, que conversa con mucha gente y que reacciona a lo relevante que está pasando desde el país».
También sigue abierto el frente con los transportistas. El diálogo con la Confederación Nacional de Dueños de Camiones y la Confederación Nacional del Transporte de Carga sigue en curso, mientras esas organizaciones exigen medidas para mitigar el alza de los combustibles.
Aunque ya se anunció que el subsidio a transportistas se extenderá hasta diciembre, Mas señaló que se han discutido distintas propuestas y que «no todo pasa por el tema de los subsidios». Agregó que también interesa revisar sus contratos y que trabajan en varias líneas con los gremios.
Para entender el presente hay que volver a esa semana: el desempleo sube, el crecimiento no alcanza y la respuesta oficial vuelve a mirar al aparato estatal como principal motor de reactivación. El problema, sin embargo, sigue siendo el mismo: si la economía no crea empleo formal suficiente, cada punto de gasto público compra tiempo, pero no resuelve por sí solo la debilidad de fondo.
La lectura de fondo es incómoda para cualquier gobierno que prometa dinamismo sin liberar del todo la iniciativa privada. Cuando el Estado se convierte en el plan de emergencia permanente, la señal que recibe la economía es clara: la burocracia intenta reemplazar al mercado donde el mercado no logra respirar. Eso puede amortiguar el golpe en el corto plazo, pero no sustituye una base de inversión, confianza y creación sostenida de puestos de trabajo.
Los detalles cuentan la historia. En esta coyuntura, la verdadera prueba no es cuántos anuncios se hacen, sino si el país logra volver a crecer lo suficiente para que el empleo dependa menos del Presupuesto y más de una economía que vuelva a funcionar por sí sola.


