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Dafne Cejas cambia las pasarelas por el arte y abre una galería para llevar artistas al mercado internacional

La exmodelo dejó la alta costura y hoy lidera «Al Sur» junto a Fede Rabinovich, con un formato de «home gallery» pensado para conectar el mercado local con Milán y Nueva York. La escena lo dice todo: el giro fue personal, pero también comercial.
viernes 9 de octubre de 2026

Dafne Cejas cambió de rumbo después de años en la pasarela internacional y hoy está volcada al mundo de las artes visuales. Junto a su socio Fede Rabinovich lidera la galería «Al Sur», un espacio que, según dijo, busca integrar el mercado local con circuitos internacionales como Milán y Nueva York.

La escena de su punto de partida no podía ser más distinta. Su recorrido profesional comenzó en Villa María, donde a los 16 años trabajaba como promotora en el Cosquín Rock. Allí, en un contexto fortuito, fue descubierta por un agente. Cejas recordó que era su primer trabajo, pero que ella estaba «con la agencia de cultura» y que lo suyo era ver los conciertos.

Aquella oportunidad la llevó a un contrato internacional que marcó su carrera. Entre 2009 y 2010 llegó a Nueva York y entró en el apogeo de la estética andrógina, una tendencia que definió a su generación de modelos. Ella misma explicó que entonces se hablaba de «la mujer andrógina», con rasgos más fuertes y cejas más pronunciadas.

Su ascenso fue rápido. Apenas llegada a Estados Unidos, fue seleccionada para una exclusividad con Givenchy. Para adaptarse a las exigencias de la alta costura, dijo que aprendió en la agencia a desfilar con las manos atadas para mantener la postura, durante horas y horas.

Cejas también habló de la presión estética de esa etapa. Señaló que, más que el peso, se exigían ciertas medidas, sobre todo en alta costura. Al mismo tiempo, logró equilibrar su carrera trabajando para firmas masivas y casas de lujo, mientras su nombre ganaba visibilidad con fotógrafos como Steven Klein para la edición italiana de Vogue.

Con el paso del tiempo, y tras años de vorágine internacional, decidió dar un giro impulsada por una búsqueda personal que empezó durante la pandemia. Hoy su nuevo proyecto se presenta bajo el concepto de «home gallery», una propuesta pensada para una experiencia íntima, lejos de la masividad de su anterior espacio cultural en Barracas.

En esa etapa, Cejas dijo que sigue los consejos de su padre: «Él siempre me decía que tenía que estar informada y seguir adelante, haciendo lo que yo quería». También aseguró que quiere dedicarse a vender arte y a hacer que los artistas lleguen a mercados internacionales.

El caso de Cejas tiene una lectura que va más allá de una biografía individual. En un ecosistema cultural donde tantas veces pesan la escala, la intermediación y el acceso, su apuesta apunta a conectar talento local con mercados de mayor tamaño. Para el lector, ese es el punto de fondo: no se trata solo de una mudanza de oficio, sino de una forma de insertar valor argentino en circuitos donde la iniciativa privada sigue marcando la diferencia.

La trastienda también importa. La mudanza de la pasarela al arte muestra cómo una carrera puede recomponerse sin depender del aparato estatal ni de una lógica de subsidio. Cejas eligió un camino de mercado, de contactos, de circulación internacional y de trabajo propio. Ese desenlace, en una economía que suele castigar la creatividad productiva, dice bastante sobre dónde siguen estando las oportunidades reales.

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