La escena lo dice todo. El 1 de julio, sin ruido ni sobresalto, Cristian Cruz cruzó la puerta de la presidencia de Credicorp Capital Fiduciaria. Detrás dejaba su escritorio de director legal; delante, una de las fiduciarias más activas del mercado de capitales colombiano.
Cruz llega al cargo con un perfil poco habitual en el mundo de los negocios fiduciarios: es abogado de la Universidad Javeriana, especialista en finanzas de la Universidad de los Andes y máster en Derecho Financiero —LLM— de Boston University. Más de 22 años de experiencia en los sectores financiero y regulatorio respaldan su designación.
Los detalles cuentan la historia. Su trayectoria no es la del ejecutivo forjado exclusivamente en la banca privada. Cruz pasó por ING Pensiones y Cesantías, por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público y por la Unidad de Proyección Normativa y Estudios de Regulación Financiera —hoy conocida como Unidad de Regulación Financiera—, donde participó en procesos clave de regulación del sector bancario, fiduciario y de mercado de valores. También asesoró a entidades financieras y del mercado de capitales desde firmas de abogados. Es decir: conoce la norma desde adentro y desde afuera.
Esa combinación —regulador convertido en operador— es precisamente lo que Credicorp Capital parece haber buscado. «El sector fiduciario en Colombia se encuentra en una etapa de transformación estructural, impulsada por la evolución de los negocios fiduciarios, vehículos de inversión y las alternativas de financiamiento», afirmó Cruz al asumir el cargo. «Este contexto exige una coordinación efectiva entre distintos entes del sector privado y público como reguladores y supervisores, para acompañar y estructurar proyectos estratégicos que impulsen el desarrollo del país».
El mensaje no es menor. En un entorno donde la regulación financiera en Colombia se mueve con rapidez y donde el debate sobre los vehículos de inversión y la financiación de proyectos de infraestructura sigue abierto, poner al frente de una fiduciaria a alguien que conoce la cocina regulatoria es una apuesta deliberada.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. Ernesto Villamizar, quien ocupó la presidencia durante 15 años, no sale de escena: continuará como miembro de las juntas directivas de las líneas de negocio Fiduciaria y Corporación Financiera, y participará en los comités de Auditoría, Riesgos y Negocios. Según Credicorp Capital, el cambio estuvo acompañado por un proceso estructurado de empalme para garantizar una transición ordenada y mantener la continuidad en la atención a clientes y aliados.
Héctor Julião, country manager de Credicorp Capital Colombia, agradeció la gestión de Villamizar y destacó que su liderazgo fue determinante para consolidar a la fiduciaria como una de las organizaciones más relevantes del sector en el país.
La trastienda de la decisión apunta a una lógica clara: en mercados donde la certeza jurídica y la estabilidad regulatoria son el oxígeno de la inversión privada, la elección de un presidente con raíces en la arquitectura normativa del sistema financiero colombiano no es un accidente. Es una señal.
Para Hemisferio, el movimiento ilustra algo más amplio. En Colombia, donde el clima de negocios ha enfrentado presiones crecientes bajo el actual gobierno, las firmas de capital privado con vocación de largo plazo responden reforzando su capacidad de interlocución con el aparato regulador —no para capturarlo, sino para navegar sus complejidades con solvencia técnica. Que Credicorp Capital apueste por un perfil así en este momento dice tanto sobre la empresa como sobre el país que la rodea.



