AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Mundo

Condenado el irlandés que estranguló a una enfermera americana en Budapest

Lorcan Murphy fue declarado culpable de asesinar a Mackenzie Michalski tras una noche de bares; su sentencia de 14 años reabre el debate sobre la protección de ciudadanos extranjeros en Europa.
Imagen generada con IA
domingo 12 de julio de 2026

La escena lo dice todo.

Dos personas entran de la mano a un edificio de apartamentos en Budapest. La cámara las capta en el ascensor. Esa es la última imagen con vida de Mackenzie Michalski, enfermera neoyorquina de 31 años que trabajaba en Portland, Oregón, y que había llegado a la capital húngara para cerrar unas vacaciones europeas antes de tomar su vuelo de regreso a Estados Unidos.

El hombre que la acompañaba era Lorcan Tadgh Murphy, irlandés de 37 años. El 5 de noviembre de 2024, Murphy estranguló a Michalski en su apartamento durante aproximadamente tres minutos, según determinó la autopsia. El informe forense documentó traumatismo craneal por golpe contundente, heridas en manos y pecho, mordeduras en la parte superior de los brazos, y las manos de la víctima atadas con un cinturón.

El pasado jueves, el Tribunal Metropolitano de Budapest lo declaró culpable de asesinato. La sentencia: 14 años de prisión, con descuento de un año y medio por tiempo ya cumplido en detención preventiva. Al cumplir la condena, Murphy será deportado y tendrá prohibida la entrada a Hungría por diez años adicionales.

Sus abogados apelaron de inmediato, calificando el veredicto de «absoluta tontería».

La trastienda del caso

Los investigadores húngaros construyeron el perfil de Murphy a partir de su propio material digital. En su computadora encontraron grabaciones secretas de 16 mujeres distintas, todas las cuales habían rechazado sus avances. Murphy mantenía un diario personal en el que declaraba que su única motivación en la vida era ligar y tener relaciones sexuales con mujeres, y llevaba un registro de sus intentos con el objetivo de llegar a los 1.000 encuentros. También anotaba cuáles eran las ciudades europeas donde las mujeres le resultaban «más atractivas y más dispuestas», según informó el Irish Independent.

Ante el tribunal, Murphy relató que había bebido «unos whiskies» en su apartamento antes de salir a un bar, donde vio a Michalski conversando con otro hombre. «La vi tres veces. Estaba mirándome. Lo interpreté como una invitación», declaró. Según su versión, ambos tomaron cervezas, buscaron un rincón más apartado del local, y luego se dirigieron a un club nocturno antes de terminar en su apartamento.

Murphy sostuvo ante el tribunal que el encuentro fue consensuado y que la muerte fue un accidente durante una «relación íntima». Los padres de Michalski rechazaron esa versión públicamente, cuestionando cómo podía «manchar» la memoria de su hija con afirmaciones sobre «una cultura perversa de la que ella no formaba parte».

Lo que encontró la policía en el teléfono de Murphy contradijo su relato: un video del cuerpo desnudo, atado y con evidentes señales de violencia, junto a un historial de búsquedas que incluía cómo deshacerse de un cadáver, si los cerdos devoran cuerpos, la presencia de jabalíes en la zona del lago Balatón y la competencia de la policía de Budapest. Murphy admitió haber comprado una maleta para meter el cuerpo y haberlo trasladado en automóvil casi 160 kilómetros hasta una zona boscosa donde lo abandonó.

La identidad de Murphy fue protegida inicialmente por la legislación húngara, que solo permitía mencionarlo como «LTM». Fue el Irish Independent quien lo identificó por su nombre completo, argumentando interés público.

Los detalles cuentan la historia

Michalski había terminado un viaje europeo con una amiga y estaba disfrutando de la vida nocturna de Budapest la noche previa a su regreso. Era, en todos los sentidos, la imagen del turista que confía en que una ciudad abierta y cosmopolita es un espacio seguro.

Para entender el presente hay que volver a esa semana. El caso Michalski no es solo un crimen: es la historia de un depredador metódico que operó durante años en ciudades europeas sin que ningún mecanismo de alerta lo detuviera. Los archivos en su computadora, el diario de conquistas, el registro de ciudades: todo apunta a un patrón sostenido, no a un accidente.

Hemisferio considera que la sentencia de 14 años —reducida a menos de 13 por tiempo servido— plantea una pregunta incómoda sobre la proporcionalidad de la justicia penal europea frente a crímenes de esta naturaleza. Los padres de Mackenzie Michalski merecen una respuesta que vaya más allá del veredicto: merecen saber qué falló en los sistemas de protección que permitieron que un hombre con ese historial digital siguiera circulando libremente por el continente. Esa es la deuda que ningún tribunal ha saldado todavía.

Más de Mundo