La escena lo dice todo: el usuario ya tiene el carrito lleno, está a un toque de pagar, y en ese preciso instante una pestaña invisible se abre y se cierra en segundos. Nadie la ve. Pero Phia ya registró la comisión.
Esa es, según el especialista en publicidad digital Benjamin Edelman, la mecánica que habría operado dentro de la extensión para navegadores de Phia, la startup de inteligencia artificial fundada en 2025 por Phoebe Gates —hija menor de Bill Gates y Melinda French Gates— junto con Sophia Kianni. Los hallazgos de Edelman fueron recopilados por Bloomberg y desencadenaron una controversia que sacude a una empresa valorada en 185 millones de dólares.
Phia se presenta como una asistente de compras impulsada por IA: compara precios y busca cupones de descuento en ropa y accesorios. Su modelo de negocio descansa en el marketing de afiliados, un sistema en el que una plataforma recibe una comisión cuando el usuario hace clic voluntariamente en un enlace y completa una compra. La palabra clave es «voluntariamente».
Según Edelman, el análisis del código de la aplicación reveló una función interna denominada «enable_coupon_auto_drop», diseñada para activar enlaces de afiliado sin que el usuario realizara ninguna acción. La función habría operado cuando la persona ya se encontraba en el carrito de compras o en la página de pago: en ese momento, la extensión abría una pestaña oculta en segundo plano, insertaba el código de afiliado de Phia y se aseguraba la comisión antes de cerrarse en cuestión de segundos.
Bloomberg afirma haber probado la extensión móvil en más de 50 sitios web y encontró el mismo comportamiento durante el proceso de compra.
Los detalles cuentan la historia. Edelman señaló que el sistema habría sido diseñado para evitar su detección: la función permanecía desactivada para quienes navegaban desde computadores de escritorio, pero se activaba al identificar que el usuario utilizaba un dispositivo con iOS. Esa diferencia técnica, según el investigador, podría explicar por qué las revisiones habituales de fraude no detectaron antes el comportamiento.
El daño, explica Edelman, es doble. Por un lado, las tiendas terminan pagando comisiones por ventas que habrían conseguido de forma orgánica, sin intervención real de ningún afiliado. Por otro, creadores de contenido y medios especializados que sí recomendaron un producto podrían perder su comisión legítima cuando la extensión reemplaza el enlace original en el último momento del proceso de compra. El investigador denominó esta práctica «violaciones de stand-down».
Tras conocerse la investigación, un portavoz de Phia reconoció la existencia del problema ante Bloomberg, aunque negó que se tratara de una estrategia deliberada. «En las últimas 24 horas, nos enteramos de que una actualización reciente de nuestro código fuente estaba provocando errores de atribución por parte de un subconjunto de usuarios», declaró el portavoz, quien añadió que «en cuanto recibimos la notificación, nuestro equipo trabajó toda la noche para identificar y mitigar el problema, el cual ya ha sido resuelto».
La compañía también aseguró que el código cuestionado había sido incorporado en diciembre, que la plataforma es auditada periódicamente por sus socios de la red de afiliados y que «siempre ha mantenido el cumplimiento normativo».
Edelman no acepta esa lectura. Según su análisis, la función fue incorporada en la versión 1.9.33 de la aplicación el 13 de diciembre de 2025 y permaneció activa durante cerca de siete meses, incluyendo la temporada de compras de fin de año. Para el investigador, resulta difícil considerar el episodio como un simple error: Phia «construyó y lanzó intencionalmente una función que ellos mismos llaman 'auto_drop' y que hace exactamente lo que dice».
El historial de la empresa tampoco ayuda a la defensa. En noviembre de 2025, la revista Fortune informó que investigadores de seguridad detectaron que una versión de la extensión recopilaba más datos de los usuarios de los que la empresa había revelado, incluyendo el contenido de páginas web visitadas que podía contener información sensible. Phia eliminó esa función y aseguró que el objetivo era identificar si un sitio correspondía a una tienda en línea, pasando a registrar únicamente las URL.
La controversia llega en el momento de mayor visibilidad de la startup: de acuerdo con datos de Appfigures citados por Clarín, la aplicación fue descargada alrededor de 1,2 millones de veces en los últimos doce meses.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. Lo que está en juego no es solo la reputación de una fundadora célebre: es la integridad del ecosistema de afiliados, un mercado que funciona sobre la base de la confianza entre anunciantes, creadores y plataformas. Cuando una herramienta manipula la atribución en el último segundo, no solo captura ingresos que no generó; desplaza a quienes sí hicieron el trabajo y obliga a los comercios a pagar por tráfico que ya era suyo. La libre empresa exige competencia honesta, no ingeniería de código diseñada para operar en la sombra. Si los hechos documentados por Edelman resisten el escrutinio, la pregunta que deberá responder Phia no es técnica: es de carácter.


