Una operación judicial en Francia y Estados Unidos permitió el cierre de tres sitios web asociados a la plataforma NudeLeaksTeens, que vendía contenidos íntimos robados a más de 17.000 mujeres, incluidas menores de edad, anunció este miércoles la fiscalía de París.
Dos hermanos de 21 y 25 años fueron detenidos el martes 6 de octubre en el norte de Francia bajo la sospecha de ser «los presuntos administradores», precisó la fiscalía en un comunicado.
NudeLeaksTeens, o NLT, significa «filtración de imágenes íntimas de adolescentes» en inglés. A través de tres sitios diferentes, la plataforma ofrecía la venta de paquetes de contenido íntimo robado, procedente de diversas fuentes.
Parte del material provenía de la piratería informática de cuentas de redes sociales. Otras imágenes fueron obtenidas mediante el «grooming», una estrategia que consiste en que un adulto tiende una trampa en línea a un menor. También se exponían instantáneas del denominado porno de venganza, es decir, la difusión no consentida de imágenes íntimas con fines de desquitarse de una persona.
La fiscalía de París dijo que algunas de las mujeres son menores de edad y que hay víctimas de todas las nacionalidades. «Se incentivaba a los usuarios del sitio, a cambio de una recompensa en moneda virtual, a proporcionar información de identificación de cada víctima, registrada individualmente con su nombre real, clasificada por edad, lugar de residencia, profesión y con una clasificación de su “belleza” en una escala del 1 al 10», precisó.
En el domicilio de los dos hermanos detenidos, los investigadores franceses incautaron alrededor de 700.000 euros en monedas virtuales, entre ellas bitcoins, litecoins, USDT y ethereum, precisó la fiscalía de París.
La Fiscalía Federal del Distrito Este de Virginia, en Estados Unidos, informó que, en colaboración con una antena del FBI en Washington y las autoridades francesas, cerró sitios web «como parte de una acción coordinada de las autoridades contra la difusión de material de abuso sexual infantil» y la publicación no consentida de imágenes íntimas.
Estados Unidos obtuvo autorización judicial para clausurar dos dominios asociados con NudeLeaksTeens, que anunciaba la venta de imágenes y videos sexualmente explícitos filtrados, es decir, pirateados y robados, en los que aparecían mujeres jóvenes y niñas.
Además indicó que, pese a que el sitio advertía contra la difusión de material de abuso sexual infantil, la investigación reveló que también estaban disponibles «imágenes y videos sexualmente explícitos de niños».
La escena lo dice todo: una plataforma construida sobre imágenes robadas, recompensas en moneda virtual y la clasificación de víctimas por su «belleza». No hay mercado inocente cuando el incentivo consiste en mercantilizar la intimidad de menores y mujeres, ni innovación que justifique una arquitectura digital puesta al servicio de la explotación.
El desenlace confirma algo más amplio: cuando el delito encuentra escala en internet, la respuesta del Estado y la cooperación judicial internacional dejan de ser opcionales. Aquí no está en juego un simple sitio caído, sino la capacidad de cerrar negocios que convierten el abuso sexual en renta privada y tratan a las víctimas como inventario. En esa batalla, el orden jurídico sigue siendo el único contrapeso serio frente a la barbarie tecnológica.

