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Chris Rock y la prensa falsa

El comediante le concede a Trump un acierto que, según sus propias palabras, «casi lo redime de todos sus otros pecados»: las noticias son falsas.
Imagen generada con IA
jueves 10 de septiembre de 2026

La escena lo dice todo.

Chris Rock, uno de los cómicos más reconocidos de Estados Unidos y figura que no oculta su distancia del presidente Donald Trump, se sentó con la revista Variety para hablar de su próxima película, «Misty Green». La conversación derivó, como suele ocurrir en Hollywood, hacia la política. Y ahí llegó la frase que nadie esperaba.

«No soy fan suyo», dijo Rock sobre Trump. «Pero es extraño cuando alguien acierta en una sola cosa, y esa cosa casi lo redime de todos sus otros pecados. Las noticias son falsas. En eso acertó».

La cita, recogida por Variety, circuló de inmediato. No porque Rock haya abrazado al presidente —sus palabras son explícitas en lo contrario— sino porque la fuente importa tanto como el mensaje. Rock no es un comentarista conservador ni un aliado del movimiento MAGA. Es el mismo comediante que en 2023, durante un evento en Washington en honor a Adam Sandler, advirtió ante una sala que incluía a la entonces expresidenta de la Cámara Nancy Pelosi y a miembros de la administración Biden que arrestar a Trump solo lo haría «más popular». En 2016, fue uno de los pocos famosos que predijo públicamente que Trump ganaría la elección.

La reacción no tardó. Curtis Houck, editor gerente de NewsBusters —el proyecto de seguimiento mediático del Media Research Center—, respondió en declaraciones a Fox News Digital. «La conciencia generalizada tanto del sesgo mediático como de la incompetencia de la prensa será uno de los legados más duraderos del presidente Trump», dijo Houck. «Chris Rock ciertamente parece estar en la misma sintonía que el presidente».

El contexto no es menor. Trump ha convertido la crítica a los medios en uno de los ejes centrales de su comunicación política desde 2015. La etiqueta «fake news», que popularizó durante su primera campaña, ha migrado del vocabulario partidista al lenguaje cotidiano de millones de personas en todo el mundo. Que un comediante de la trayectoria de Rock —descrito por Variety como alguien con «la misma personalidad opinada e incendiaria» que llamó la atención de Eddie Murphy cuando Rock tenía apenas 19 años— lo valide en público, aunque sea a regañadientes, es un dato que los estrategas de comunicación de ambos partidos tomarán nota.

Los detalles cuentan la historia.

Rock no dijo que Trump tuviera razón en todo. Tampoco dijo que los medios fueran un enemigo del pueblo ni usó el lenguaje de la derecha populista. Dijo algo más preciso y, por eso, más incómodo para el establishment mediático: que en ese punto específico, el presidente acertó. La distinción es importante. No es una conversión ideológica; es un diagnóstico compartido desde una trinchera distinta.

Para entender el presente hay que volver a esa semana.

La entrevista de Variety llega en un momento en que la credibilidad de los grandes medios estadounidenses registra mínimos históricos según múltiples encuestas, y en que figuras del propio mundo progresista —desde periodistas hasta académicos— han comenzado a cuestionar en voz alta las prácticas editoriales de las redacciones que alguna vez consideraron aliadas.

Desde Hemisferio, el episodio merece leerse en su justa dimensión. No es una anécdota de entretenimiento. Es un síntoma. Cuando un comediante que no simpatiza con Trump le concede el punto más estratégico de su narrativa política —la desconfianza hacia la prensa corporativa—, el aparato mediático tradicional debería preguntarse qué falló. La respuesta honesta es que falló la credibilidad, y que recuperarla no se logra con declaraciones institucionales sino con periodismo que merezca ese nombre. El libre flujo de información veraz es, al final, el único antídoto contra la polarización que tanto deploran quienes hoy se encuentran en el banquillo de los acusados.

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