Durante la presente jornada, Chile registró sismos de variada intensidad en distintos puntos del territorio. La mayoría resultó imperceptible, pero cuatro movimientos quedaron consignados por el Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile y por Senapred.
El primero fue un sismo de magnitud 3.8, localizado a 6 km al este de Cuya y a una profundidad de 45 km. Senapred indicó que el movimiento se percibió con intensidad IV en Cuya y III en Arica, de acuerdo con la escala de Mercalli.
Más tarde se registró un sismo de magnitud 4.3, ocurrido a 38 km al suroeste de Mina Collahuasi y a 120 km de profundidad. También hubo un sismo de magnitud 3.5, ocurrido a 41 km al suroeste de Canela Baja y a 30 km de profundidad.
El cuarto movimiento informado fue de magnitud 3.9, ocurrido a 14 km al noroeste de Andacollo y a una profundidad de 68 km. Según el reporte de Senapred, ese temblor se percibió en Coquimbo y Paihuano con intensidad III en escala de Mercalli.
Chile, por su ubicación en el límite de las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana, convive con una actividad sísmica que no admite improvisación. Los movimientos que hoy se reportaron pueden haber sido menores para gran parte de la población, pero su repetición vuelve a poner en primer plano una verdad elemental: la información oportuna y la preparación no son accesorios, sino parte de la seguridad pública.
En esa trastienda, el rol de Senapred y del Centro Sismológico Nacional resulta decisivo. No se trata solo de registrar temblores, sino de ordenar datos que permitan reaccionar con rapidez y reducir riesgos. La escena lo dice todo: en un país expuesto a este tipo de eventos, la diferencia entre susto y daño suele empezar con una alerta bien entregada y una ciudadanía atenta.

