La escena lo dice todo. Decenas de miles de personas con acceso a consultas, medicamentos y tratamientos —financiados por el sistema subsidiado colombiano— perdieron esa cobertura no por una reforma, no por un recorte presupuestal, sino porque no completaron un formulario en línea que toma entre uno y dos minutos.
De acuerdo con la EPS Savia Salud, 59.917 ciudadanos venezolanos dejaron de estar afiliados al régimen subsidiado en Antioquia durante el primer semestre de 2026. De ese total, 58.109 correspondieron a Medellín y 1.808 a los demás municipios del departamento.
El motivo: no actualizaron su certificado de permanencia o residencia, un requisito que la normativa vigente exige renovar cada cuatro meses para acreditar que el migrante sigue viviendo en el municipio donde está afiliado.
Una ciudad con la mayor concentración migrante del país
Medellín no es un caso menor en este mapa. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), la capital antioqueña alberga 240.278 personas provenientes de Venezuela, cifra equivalente al 10% de la población de la ciudad. Es, según la misma fuente, la ciudad de Colombia con el mayor porcentaje de migrantes venezolanos respecto a su población total.
De esos 240.278 residentes, casi 60.000 —aproximadamente una cuarta parte— no realizaron la actualización del certificado a tiempo y quedaron fuera del sistema.
El trámite y sus consecuencias
Obyalin Morales, subsecretaria de Gestión de Servicios de Medellín, explicó que el proceso es gratuito y se realiza a través de la página de la Alcaldía. «Todo migrante venezolano o de cualquier otro país tiene la obligación de hacer el certificado de permanencia. Es muy sencillo, no le quita mayor tiempo», afirmó la funcionaria.
Andrés Betancur, jefe de Aseguramiento de Operaciones de Savia Salud, coincidió en el llamado: «Los invitamos a que se acerquen a las secretarías de su municipio y soliciten la acreditación; así evitarán afectación en la atención de servicios de salud».
La pérdida de la afiliación implica interrupción en consultas, programas de promoción y mantenimiento de la salud, entrega de medicamentos y tratamientos. No es una suspensión definitiva: quienes regularicen su situación y cumplan los requisitos pueden reinscribirse al sistema.
El personero delegado para los Derechos Humanos en Medellín, Elkin Gallego, reconoció que el registro «es una barrera administrativa», pero subrayó la necesidad de cumplirlo. «Acompañamos desde el año pasado, incluso haciendo pedagogía, una mesa con la Alcaldía para socializar con la población migrante este trámite», indicó.
La magnitud del problema no se detiene aquí
La subsecretaria Morales advirtió que en lo que va de 2026 se han realizado aproximadamente 45.000 retiros, no solo de Savia Salud sino de todas las EPS. Y el horizonte inmediato es más preocupante: entre 36.000 y 40.000 migrantes adicionales tienen el certificado próximo a vencer.
El certificado de permanencia, vale aclararlo, no es solo una llave al sistema de salud. También sirve para postularse a empleos locales, acceder a programas sociales, educación pública, subsidios e iniciativas del Distrito.
Lo que el episodio revela
Para Hemisferio, este caso ilustra una tensión que Colombia —y en particular Medellín— lleva años sin resolver con claridad: cómo sostener un sistema de salud subsidiado que atiende a una población migrante masiva, sin que la burocracia se convierta en el principal obstáculo para quienes más lo necesitan, pero tampoco sin que la ausencia de controles haga inviable el modelo para los contribuyentes que lo financian.
El certificado de permanencia es, en principio, un mecanismo razonable de verificación: el Estado necesita saber a quién está financiando y dónde vive. El problema no es la exigencia en sí, sino la falta de pedagogía sostenida y de sistemas de alerta que recuerden al usuario la renovación antes de que el vínculo expire. Cuando 60.000 personas pierden cobertura por un formulario de dos minutos, el fallo no es solo del migrante; es también del aparato que administra el trámite. La buena noticia es que la solución está al alcance de un clic.



