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Buitrago al DNP: De la Espriella apuesta por un técnico pereirano para reconstruir Colombia

El presidente designó a Julián Buitrago como nuevo director del Departamento Nacional de Planeación, descartando al académico Carlos Eduardo Sepúlveda por sus vínculos con la administración Petro. El anuncio llegó desde Pereira, epicentro del terremoto del 10 de agosto.
Imagen ilustrativa
sábado 15 de agosto de 2026

La escena lo dice todo. El viernes 14 de agosto de 2026, con Pereira todavía contando sus heridas tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia cuatro días antes, el presidente Abelardo de la Espriella eligió esa ciudad golpeada para hacer un anuncio de Estado: Julián Buitrago sería el nuevo director del Departamento Nacional de Planeación.

No fue un gesto menor. El DNP es, según la propia entidad, «el centro de pensamiento del país», la institución que coordina la planificación de corto, mediano y largo plazo y prioriza los recursos de inversión nacional. Nombrar a su director desde el terreno, en medio de la emergencia, fue una declaración de intenciones sobre cómo De la Espriella entiende la reconstrucción.

«El nuevo director del Departamento Nacional de Planeación será un pereirano, Julián Buitrago. Desde esa importante dependencia del Ministerio de Hacienda estará trabajando en el Plan de Desarrollo para reconstruir a Pereira y Risaralda y para reconstruir a Colombia y hacer y construir entre todos la Patria Milagro», declaró el presidente ante los medios.

El perfil del elegido

Buitrago es administrador de negocios de la Universidad EAFIT y especialista en Economía de la Universidad de Los Andes. Su trayectoria es la de un gestor público con raíces regionales: director del Instituto de Movilidad de Pereira, director de Planeación de esa misma ciudad, asesor en la Agencia de Desarrollo Rural y director financiero y administrativo en la Empresa de Generación y Promoción de Energía de Antioquia, GEN+.

No es un nombre que circule en los círculos académicos de Bogotá. Es, en cambio, alguien que conoce la maquinaria institucional desde adentro y desde el territorio. Para un gobierno que llega con la promesa de romper con el ciclo anterior, esa distancia del establishment capitalino puede ser un activo.

La trastienda del cambio

Los detalles cuentan la historia. El cargo estaba destinado, en principio, al economista Carlos Eduardo Sepúlveda: doctor en Economía por la Universidad de Boston, docente en la Universidad del Rosario, con experiencia previa como subdirector del DANE y coordinador territorial del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018. Un currículo impecable sobre el papel.

Sin embargo, la designación no se concretó. Según información revelada por la periodista D'Arcy Quinn, el ajuste respondería a la cercanía de Sepúlveda con la administración del expresidente Gustavo Petro. Quinn hizo público un documento que, según ella, demuestra que Sepúlveda actuó como coordinador del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026. Desde el Ejecutivo no se han hecho oficiales las razones exactas del cambio.

La distinción importa: no es el gobierno quien acusa a Sepúlveda de nada; es una periodista quien publica el documento y ofrece la lectura. De la Espriella no ha explicado públicamente sus motivos. Pero el resultado es claro: quien iba a dirigir el cerebro planificador del Estado fue reemplazado a último momento por alguien sin vínculos visibles con el petrismo.

Las tareas que esperan

Buitrago asume en un momento de doble urgencia. Por un lado, la reconstrucción física de Pereira y Risaralda tras el terremoto, con 12 camiones de ayuda humanitaria ya en camino hacia el Chocó según informes de la misma semana. Por otro, la formulación del nuevo Plan Nacional de Desarrollo, que deberá someterse a evaluación del Consejo Nacional de Planeación, el CONPES y el Congreso de la República, además de los informes periódicos al presidente.

Es decir: coordinar la inversión pública en medio de una emergencia y, al mismo tiempo, trazar el mapa económico del país para los próximos años. Dos relojes corriendo a la vez.

La lectura de Hemisferio

El nombramiento de Buitrago es coherente con la lógica que De la Espriella ha querido instalar desde el primer día: distancia del aparato ideológico que construyó el petrismo y apuesta por gestores con experiencia territorial antes que por académicos con agendas propias. Que el anuncio se haya hecho en Pereira, y no en Bogotá, refuerza ese mensaje simbólico.

Lo que está en juego en el DNP no es menor: quien lo dirige decide cómo se prioriza cada peso de inversión pública. En un país que necesita reconstruirse literalmente —no solo metafóricamente— después del terremoto y después de cuatro años de experimento populista, esa decisión tiene consecuencias directas para el contribuyente, para la libre empresa y para la credibilidad institucional del nuevo gobierno. Buitrago llega sin el peso del pasado. Ahora tiene que demostrar que eso alcanza.

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