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Buenos Aires, primera en América Latina, pero con la accesibilidad en caída libre

El ranking QS 2027 confirma el liderazgo académico de la capital argentina en la región, aunque advierte que el aumento del costo de vida y los nuevos aranceles a extranjeros amenazan el modelo que la hizo atractiva.
Imagen ilustrativa
martes 21 de julio de 2026

La escena lo dice todo. Buenos Aires figura en el puesto 35 del mundo y retiene, por otro año, el título de mejor ciudad para estudiar en América Latina según el QS Best Student Cities 2027, el ranking elaborado por la consultora Quacquarelli Symonds que evalúa 150 destinos universitarios en todo el planeta. Detrás quedan Santiago (55), Ciudad de México (77), San Pablo (100), Monterrey (107), Bogotá (110) y Lima (148). La ventaja sobre la segunda ciudad latinoamericana es de 20 puestos.

Pero la noticia no es solo el primer lugar. Es lo que se mueve por debajo.

El pilar que sostiene todo

La fortaleza de Buenos Aires es, ante todo, académica. En la categoría «Rankings Universitarios» la ciudad ocupa el puesto 15 del mundo, dos posiciones por encima del resultado del año anterior, y supera a metrópolis como Melbourne, Sídney, Singapur y Zúrich. Diez instituciones porteñas figuran en el QS World University Rankings 2027: la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y ocho universidades privadas — la Católica Argentina (UCA), Austral, Palermo (UP), San Andrés (UdeSA), Torcuato Di Tella (UTDT), Argentina de la Empresa (UADE), Belgrano (UB) y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).

La UBA, en particular, retuvo el puesto 84 global y fue, por segundo año consecutivo, la única universidad latinoamericana dentro del top 100 mundial. Es el ancla de todo el edificio.

Lo que se deteriora

Tres posiciones perdidas en el global respecto al año anterior — cuando Buenos Aires estaba en el puesto 32 — no cuentan la historia completa. El verdadero movimiento está en la categoría «Accesibilidad», que combina aranceles universitarios, el índice de costo de vida de Numbeo y el índice Big Mac de The Economist. Allí la ciudad cayó ocho lugares y se situó en el puesto 87 de 150. QS estima que los estudiantes internacionales pagan en promedio unos 6.400 dólares anuales en las instituciones porteñas incluidas en el ranking — cifra influida por el peso de las universidades privadas dentro del grupo evaluado.

El informe también registra una caída de nueve posiciones en «Actividad Empleadora», aunque la ciudad sigue en el puesto 37, lo que refleja demanda de graduados pese al retroceso.

El decreto que cambió las reglas

QS señala explícitamente el cambio normativo de mayo de 2025: un decreto del Poder Ejecutivo habilitó a las universidades públicas a cobrar aranceles a los estudiantes extranjeros que no tengan ciudadanía argentina ni residencia permanente. La aplicación de esos cobros depende de cada institución y, según fuentes universitarias citadas en el informe, el grupo alcanzado es mínimo por ahora.

Pero la señal importa. «Introducir aranceles para estudiantes no residentes sin una estrategia coordinada de becas, visados y promoción del país como destino educativo podría erosionar precisamente la ventaja que ha atraído estudiantes regionales a Buenos Aires», advierte el comunicado de QS. Ben Sowter, vicepresidente senior de la consultora, lo formuló con precisión quirúrgica: «El desafío es proteger lo que hizo atractivo al sistema mientras se construye la infraestructura de reclutamiento, becas e investigación».

Según datos de 2023 citados en el informe, los estudiantes extranjeros representan el 3,8% de la matrícula de educación superior en Argentina. El modelo que los atrajo históricamente se apoyó en tres pilares: reputación académica, ingreso abierto y carreras de grado gratuitas en las universidades públicas.

QS también advierte sobre el debilitamiento de la investigación: las reducciones de financiamiento, la caída de salarios académicos y la salida de investigadores están, según la consultora, erosionando la capacidad del sistema.

Lo que el ranking no dice, pero implica

Hemisferio lee estos datos con atención. El liderazgo de Buenos Aires en América Latina no es un accidente: es el resultado de décadas de inversión en instituciones que compiten globalmente. La UBA en el top 100 mundial es un activo real, no un eslogan.

El decreto que habilita aranceles a estudiantes extranjeros no residentes es, en principio, una medida razonable de libre mercado: quienes usan un servicio pueden contribuir a su costo. El problema que identifica QS no es el principio, sino la ausencia de arquitectura complementaria — becas, visados, promoción — que convierta ese cobro en una estrategia de atracción en lugar de una barrera. La diferencia entre los dos escenarios no es ideológica: es de gestión. La señal que llega a los mercados de estudiantes regionales dependerá de cuál de los dos caminos tome cada institución.

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