El XXIII Congreso Colombiano de Petróleo, Gas y Energía de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Energía y Tecnologías Afines, ACIPET, se realizará en Bucaramanga con la tecnología y la inteligencia artificial en el centro de la agenda. La escena lo dice todo: el sector de hidrocarburos ya no discute solo volúmenes de extracción, sino también cómo producir con más datos, más velocidad y menos fricción operativa.
La agenda académica incluirá conversaciones sobre el uso de inteligencia artificial en procesos de automatización para la toma de decisiones en tiempo real. También abordará el impacto de estas herramientas en el futuro de la industria de petróleo y gas. Junto con eso, el congreso pondrá sobre la mesa el gas natural como parte de la seguridad energética y la relación entre energía y desarrollo.
El debate llega en un momento en que el sector busca recuperar los niveles de extracción registrados en años anteriores, después de un periodo de desaceleración de las actividades. En 2022, el promedio nacional de extracción de petróleo y gas se ubicó en 754.000 barriles por día, frente a 736.000 barriles por día en 2021, un incremento de 2,4 %.
En ese mismo contexto aparece la Resolución No. 0651 del 27 de agosto de 2025 de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH. La norma establece condiciones para que las compañías operadoras incorporen sistemas automatizados y sensores conectados para medir la producción de crudo y gas en tiempo real. Ese cambio regulatorio empuja al sector hacia una mayor trazabilidad, pero también eleva el costo de adaptarse a una nueva forma de operar.
Ricardo Rodríguez, gerente general de Colsof, dijo que la medida puede facilitar la integración de información dentro de las empresas. Según Rodríguez, «la unificación de las fuentes de información dentro de las empresas tiene la capacidad de convertirse en una base sólida de datos confiables que permite el despliegue de analítica avanzada e inteligencia artificial en la operación diaria, a todas luces mejorando transversalmente la gestión y aportando a su competitividad».
Los detalles cuentan la historia. ACIPET no solo abrirá un espacio para hablar de innovación tecnológica, sino también para poner a prueba la capacidad del sector de hidrocarburos de responder con eficiencia a un entorno que exige más control, más información y más velocidad en la toma de decisiones. Para entender el presente hay que volver a esa semana: la industria energética discute cómo sostener su relevancia mientras incorpora herramientas que cambian su operación diaria.
El desenlace importa porque aquí se juega algo más que una actualización técnica. Si la automatización y la inteligencia artificial ayudan a mejorar la gestión y la competitividad, el beneficio no se queda en las empresas: también puede traducirse en una operación más ordenada y en una mejor base para la seguridad energética. En un país donde la energía y el desarrollo siguen conectados, la eficiencia no es un lujo; es una condición para sostener inversión, producción y estabilidad.
También hay una lección para el aparato regulatorio. Cuando la ANH fija condiciones para medir producción en tiempo real, obliga a las operadoras a modernizarse, sí, pero también deja claro que la conversación ya no gira solo alrededor de extraer más, sino de extraer mejor. En ese giro, la libre empresa necesita reglas claras y capacidad para innovar. Y ese es, al final, el punto de fondo que Bucaramanga pone sobre la mesa.



