Este lunes, Bogotá y Medellín vivieron un cambio brusco del clima en cuestión de horas. La mañana comenzó con temperaturas elevadas y terminó en lluvias intensas, granizo, ráfagas de viento e inundaciones en distintos sectores.
En Bogotá, el Ideam reportó cerca de 2.000 rayos sobre la capital y sus alrededores durante la tormenta. La entidad precisó que hubo 264 descargas eléctricas captadas por satélite en la ciudad y 1.973 rayos en la Sabana, concentrados entre las 4:00 y las 6:00 de la tarde.
La escena se repitió, con matices, en Medellín y el Valle de Aburrá. Según el reporte citado por EL COLOMBIANO, la semana comenzó con temperaturas de alrededor de 28,5 °C hacia el mediodía. Horas después, el agua cayó con fuerza y se registraron lluvias intensas, rachas de viento y granizo.
En Medellín, el aguacero colapsó varias vías. En el sur del Valle de Aburrá, las precipitaciones afectaron sectores como Sabaneta, Envigado y Caldas. Las imágenes de calles cubiertas de blanco por la granizada acompañaron la jornada y dejaron una postal que, para los habitantes, fue tan brusca como el cambio térmico.
El Ideam explicó que el episodio se produjo cuando el aire caliente y húmedo cerca del suelo ascendió y se encontró con capas más frías, condiciones que favorecieron el desarrollo de nubes de tormenta de gran extensión vertical. A eso se sumó la influencia de una onda tropical que se desplaza sobre el territorio nacional.
Para esta semana, el Ideam reportó el ingreso de la onda tropical número 55, que avanzará por el oriente del país y puede favorecer el aumento de las precipitaciones en diferentes regiones. La entidad también señaló que habrá precipitaciones aisladas y temperaturas elevadas en distintas zonas, mientras el ingreso de la nueva onda tropical podría incrementar las lluvias hacia el jueves, especialmente en sectores del norte del territorio nacional.
La respuesta a si puede repetirse el contraste vivido en Bogotá y Medellín es sí, aunque no necesariamente con la misma intensidad ni en los mismos lugares. El pronóstico apunta a que el país puede seguir alternando horas de calor, aumento de la humedad y luego tormentas en lapsos relativamente cortos.
Diana Rueda, subdirectora de Meteorología del Ideam, explicó en Blu Radio que «el fenómeno de El Niño es una condición de variabilidad climática que, en esta ocasión, se proyecta con una intensidad muy fuerte y podría alcanzar una duración de entre 12 y 14 meses». Aclaró que eso no significa ausencia de lluvia, sino temperaturas más elevadas de lo usual.
La entidad también dijo que se esperan temperaturas máximas elevadas en sectores de las regiones Caribe, Insular, Pacífica, Amazonía y Orinoquía, además de zonas del Bajo y Medio Magdalena. En otras palabras, el país puede tener al mismo tiempo calor intenso y episodios de lluvias fuertes, dependiendo de la región y de las condiciones locales.
La escena lo dice todo. Un lunes que empezó con calor terminó con granizo e inundaciones en dos de las principales ciudades del país, y con el Estado meteorológico advirtiendo que el patrón puede repetirse. Para el ciudadano, la pregunta no es si lloverá, sino cuán preparado está el aparato público para responder cuando el clima cambia en pocas horas.
También hay una lección de orden y previsión. Cuando la humedad, el calor y una onda tropical coinciden, la trastienda del tiempo no perdona improvisaciones. El desenlace vuelve a recordarle al país que la infraestructura, la movilidad y la capacidad de respuesta local importan tanto como el pronóstico.


