La Alcaldía de Bogotá encendió una alerta para los conductores interesados en el Pico y Placa Solidario. La Secretaría Distrital de Movilidad advirtió sobre páginas fraudulentas que buscan engañar a los usuarios que quieren hacer este trámite.
El Pico y Placa es una medida de restricción vehicular implementada en varias ciudades de Colombia para disminuir la congestión de tráfico y reducir la contaminación ambiental. En Bogotá rige para vehículos particulares de lunes a viernes, desde las 6:00 a. m. hasta las 9:00 p. m. Durante ese periodo, la Alcaldía señala cuáles vehículos tienen prohibido circular por las calles de la capital.
Como alternativa, el Distrito ofrece el Pico y Placa Solidario, un permiso diario, mensual o semestral que el usuario puede adquirir de manera voluntaria para manejar su auto por Bogotá. La Secretaría Distrital de Movilidad recordó que este trámite solo puede hacerse por medio de su página web.
La advertencia surge porque, según la entidad, existen portales que imitan la imagen de la plataforma oficial. La administración del alcalde Carlos Fernando Galán alertó sobre esas páginas y dijo que algunos de esos portales ya fueron denunciados ante las autoridades competentes y dados de baja.
La instrucción para los conductores es desconfiar de páginas con dominios diferentes al institucional. La entidad también compartió cinco puntos clave para no caer en estafas, en una medida que busca proteger a los usuarios frente a intermediarios falsos que convierten un trámite público en una oportunidad para el fraude.
La escena lo dice todo. Donde debería haber un servicio claro del aparato estatal, aparecen copias, suplantaciones y riesgo para el ciudadano que quiere pagar por circular sin sanción. No es un detalle menor: en estos casos, la confianza institucional se vuelve tan importante como el propio permiso.
Para entender el presente hay que volver a esa semana en que la Alcaldía tuvo que advertir que un trámite voluntario también puede ser terreno fértil para la estafa. El problema no es solo de seguridad digital; también habla de un entorno donde el contribuyente o el usuario debe navegar con cautela entre la burocracia oficial y los oportunistas que intentan cobrarle dos veces: una al Distrito y otra al engaño.


