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Bogotá apuesta por su Bienal de Arte con mil millones en convocatorias y un comité curatorial internacional

La BOG27 abre cuatro líneas de financiamiento para artistas y gestores locales tras una primera edición que movilizó a más de tres millones de personas. El dinero es público; la pregunta es si el modelo rinde cuentas.
Imagen ilustrativa
viernes 31 de julio de 2026

La escena lo dice todo. Un martes por la noche, en Bogotá, funcionarios de la Secretaría de Cultura, curadores y gestores culturales se reunieron para anunciar la segunda edición de la Bienal Internacional de Arte y Ciudad —BOG27— y presentar el equipo que dará forma a los contenidos artísticos del evento, programado para septiembre de 2027.

La primera edición, celebrada en 2025, dejó cifras que el Distrito no ha dejado de repetir: más de tres millones de personas movilizadas, 28 sedes, más de 250 artistas de 12 países y acceso gratuito en espacios públicos y expositivos. La BOG25 también dejó un legado físico: el inicio de la restauración de la obra Auras Anónimas de Beatriz González, el monumento Umbral de Carlos Castro Arias en homenaje al personal de salud y un mural colectivo elaborado por 24 personas en proceso de superación de vida de calle.

Sobre esa base, la BOG27 llega con estructura y presupuesto definidos. Santiago Trujillo, secretario de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, encuadró el evento como una apuesta por «el valor del arte y el poder que tiene la cultura para entendernos aún en medio de la polarización», y prometió que la bienal proyectará a Bogotá «hacia el futuro» y la pondrá «en comunicación con otras ciudades del hemisferio».

El comité curatorial

Seis profesionales conforman el equipo que conceptualizará y ejecutará los contenidos artísticos. Los dos curadores jefe provienen de México: Magalí Arriola, escritora y curadora independiente que dirigió el Museo Tamayo entre 2019 y 2025 y curó el Pabellón de México en la Bienal de Venecia 2019; y José Esparza Chong Cuy, arquitecto y curador que dirige el Storefront for Art and Architecture en Nueva York desde 2018 y curó el Pabellón de Kosovo en la Bienal de Venecia 2026.

La dirección recae en Juan Ricardo Rincón Gaviria, quien ejerce el cargo desde 2025, fundó Taller Paralelo Arquitectos y la Feria del Millón, y es curador en jefe de Voltaje Salón de Arte y Tecnología. Las curadurías asociadas las asumen María Paula Bastidas, investigadora colombiana con enfoque en arte contemporáneo, identidad y memoria; y Juliana Steiner Fraser, cofundadora de Espacio Odeón en Bogotá. Cierra el equipo Elkin Rubiano, director de Humanidades y Estudios Literarios de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en el rol de curador pedagógico.

Las convocatorias y el dinero

Desde el 15 de julio están abiertas cuatro convocatorias con un presupuesto total de 1.000 millones de pesos. Los detalles:

- Cuarenta iniciativas inéditas con un incentivo individual de cuatro millones de pesos. Cierre: 21 de agosto de 2026. - Cuatro intervenciones de alto impacto territorial, cada una con un incentivo de cuarenta millones de pesos. Cierre: 21 de agosto de 2026. - Exposiciones inéditas en tres categorías, con cierre el 5 de octubre de 2026: Curaduría Lugar Específico en la Alianza Francesa sede Centro (75 millones de pesos); Curaduría Lugar Específico en el Centro Colombo Americano (75 millones de pesos); y dos curadurías para espacios independientes (100 millones de pesos cada una).

Las propuestas deben permanecer abiertas al público durante toda la duración de la Bienal y dialogar con el eje curatorial que el comité está por definir.

Lo que está en juego

Para entender el presente hay que volver a esa semana. La BOG27 se anuncia en un momento en que la administración Petro enfrenta señalamientos por el manejo del gasto público y la opacidad en la asignación de recursos culturales. Mil millones de pesos en convocatorias abiertas son, en principio, un mecanismo más transparente que la contratación directa: hay términos publicados, fechas de cierre y categorías definidas. Eso merece reconocerse.

Pero los detalles cuentan la historia. La bienal es, ante todo, un proyecto del aparato estatal distrital: su dirección, su presupuesto y su narrativa pasan por la Secretaría de Cultura. El discurso oficial sobre «diversidad que nos una» y la lista de grupos beneficiados —personas LGBTIQ+, exhabitantes de calle, personas en situación de discapacidad— refleja las prioridades ideológicas de la administración de turno, no necesariamente las del contribuyente bogotano que financia el evento. La pregunta que Hemisferio deja sobre la mesa es la de siempre: ¿quién audita los resultados, quién mide el retorno real para la ciudad y quién decide qué arte merece dinero público? Mientras esas respuestas no sean tan públicas como las convocatorias, la BOG27 será un evento brillante con una trastienda opaca.

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