Apple presentó HomeView, un nuevo dispositivo para el hogar inteligente con precio de 299 dólares que estará disponible el 13 de noviembre, según la compañía. El equipo llega en dos versiones: una de mesa con base ajustable y otra diseñada para instalarse en la pared.
La escena lo dice todo. En lugar de un teléfono o una computadora, Apple puso en el centro una pantalla inteligente de 7 pulgadas pensada para convertirse en el panel principal de la casa conectada. El aparato funciona mediante comandos de voz, no tiene botones físicos y usa reconocimiento facial para mostrar una experiencia personalizada a cada miembro del hogar.
HomeView es la primera pantalla inteligente de Apple. La empresa la presenta como el dispositivo ideal para mostrar las capacidades de Siri AI, su asistente de inteligencia artificial. Una cámara integrada permite reconocer hasta seis usuarios y ofrecer respuestas personalizadas, ya sea para ayudar a cocinar, hacer una videollamada, escuchar música o mostrar contenidos del calendario.
Según Apple, el dispositivo también puede funcionar como centro de control del hogar inteligente para manejar cerraduras, luces y otros dispositivos compatibles, además de mostrar imágenes en vivo de cámaras conectadas. La interfaz cambia según la distancia del usuario: muestra información más simple cuando alguien está lejos y más detalles al acercarse.
El producto está diseñado para integrarse con el ecosistema de Apple. De acuerdo con Bloomberg Línea, se puede usar información personal del usuario, como mensajes, calendario y otras aplicaciones, para ofrecer respuestas más útiles y adaptadas a sus necesidades. La experiencia personal requiere vincular un iPhone cercano, y el teléfono debe estar conectado a la misma red Wi‑Fi que HomeView y haber sido desbloqueado recientemente.
Apple dijo que los datos personales no se almacenan directamente en el dispositivo. También incorporó medidas para impedir que un miembro de la familia vea datos privados de otro. Si el sistema detecta una persona fuera del campo de visión de la cámara, vuelve en segundos al modo compartido del hogar.
El aparato tiene una pantalla táctil de 7 pulgadas con formato cuadrado. Apple eligió ese diseño para diferenciarlo de pantallas más anchas de televisores y monitores. El brillo puede alcanzar 500 nits y bajar hasta 0,3 nits, el nivel más bajo de cualquier pantalla fabricada por la compañía, según la información difundida por la firma.
El modelo de mesa incluye una base de aluminio y una bisagra ajustable de acero inoxidable. La versión para pared tendrá opciones de alimentación, incluida una conexión por Ethernet, lo que podría facilitar su instalación. HomeView estará disponible en blanco, rosa y gris espacial, según Bloomberg Línea.
La compañía también anunció una línea de accesorios llamada Apple Home Collection junto con LG Electronics Inc. y Schneider Electric SE. Esa oferta incluirá cámaras para interiores y exteriores, un timbre con video, termostatos y cerraduras, con precios que arrancan en 199 dólares y llegan a 399 dólares. Los accesorios comenzarán a distribuirse en diciembre.
Junto con HomeView, Apple presentó una versión actualizada del Apple TV 4K, ahora con micrófonos incorporados y un control remoto más fácil de encontrar, y el HomePod mini 2, disponible en nuevos colores y con animaciones de luz que acompañan la música. El HomePod mini 2 costará 149 dólares y saldrá el 30 de octubre. El Apple TV 4K costará 299 dólares y llegará el 13 de noviembre.
Apple entra así de lleno en un segmento donde la comodidad del hogar se mezcla con otra realidad: más dispositivos, más suscripciones potenciales y más dependencia del ecosistema de la marca. Para el consumidor, el atractivo está en la integración. Para Apple, el negocio está en volver más difícil salir.
También hay una lectura de mercado que no conviene perder de vista. La empresa ofrece una pantalla para controlar la casa, pero la puerta de entrada sigue siendo una pieza de 299 dólares que exige iPhone cercano para sacar provecho de sus funciones personales. La promesa es privacidad y simplicidad; el desenlace, en cambio, dependerá de cuánto valor vea el público en pagar por una casa cada vez más amarrada a una sola plataforma.


