Antonio Banderas interpretará a Hernán Cortés en Cortés, una película en producción en París que abordará la expedición de 1519 hacia territorio mexicano y su relación con Marina, también conocida como La Malinche.
La cinta está siendo producida por Utopai Studios y Ex Machina Studios, dos compañías que también financian el largometraje y comparten las responsabilidades de su comercialización internacional. La producción contempla un estreno en 2027, aunque todavía no se ha anunciado una fecha exacta ni su llegada a los cines de México.
Banderas es, por ahora, el único integrante del reparto anunciado. El proyecto reúne además a Paul Mignot en la dirección y a Nicholas Kazan en el guion. Mignot dirigió Vaincre ou mourir, mientras que Kazan fue nominado al Oscar por Reversal of Fortune.
Utopai Studios incorporará inteligencia artificial a la producción, aunque todavía no detalla cómo utilizará esa tecnología. La compañía, fundada en 2022 y con sede en Mountain View, California, desarrolla, financia, produce y distribuye películas y series de televisión. Su catálogo incluye tanto proyectos creados completamente con inteligencia artificial como producciones que incorporan esta tecnología en determinadas etapas de su realización.
Ex Machina Studios, por su parte, busca incorporar la inteligencia artificial a la producción de películas y series mediante un modelo que, según su descripción oficial, prioriza a los artistas. Marco Weber, cofundador y director ejecutivo de Ex Machina, dijo a Variety que eligieron a Banderas porque «una epopeya histórica funciona mejor cuando crees en las personas que están en el centro de ella».
Weber añadió que «Antonio nos ofrece un Cortés que puede ser autoritario, complejo y profundamente humano, mientras que Paul tiene una visión clara del brillante guion que escribió Nick». Cecilia Shen, cofundadora y directora ejecutiva de Utopai Studios, afirmó a Variety que «Cortés representa exactamente la razón por la que creamos Utopai Studios» y que la empresa quiere brindarles a los creadores «la posibilidad de realizar la película que se propusieron crear».
La sinopsis publicada por Utopai Studios presenta a Hernán Cortés como un soldado que busca alcanzar la gloria y dirige una expedición hacia la península de Yucatán. Tras desembarcar en la costa de lo que hoy es México, conoce a Marina, descrita como una mujer indígena esclavizada y dotada lingüista que se vuelve indispensable para su avance. La trama también explora cómo Cortés convierte «las alianzas frágiles, la fe y el miedo en instrumentos de conquista».
La escena lo dice todo. Una gran productora quiere contar la conquista de México con herramientas de inteligencia artificial, pero todavía no explica cómo las usará ni cuánto modificará el proceso creativo. En una industria que vive de la propiedad intelectual, la autoría y el talento, el caso pone sobre la mesa una pregunta incómoda: quién manda cuando el algoritmo entra al rodaje.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. La discusión ya no es solo cinematográfica; también es cultural y económica. Si la tecnología acelera la producción sin borrar el criterio de los artistas, puede abrir una puerta. Si lo que hace es desplazar trabajo creativo o diluir responsabilidades, el costo lo asume la industria y, al final, el público que compra la entrada. Los detalles cuentan la historia.


