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Antioquia gana terreno para el regreso del Tour Colombia, una carrera que mueve turismo y dinero

La Fedeciclismo proyecta reactivar la competencia en 2027, con Antioquia como la opción que toma fuerza. El reto será financiarla sin que vuelva a depender de aportes inciertos del Gobierno y de la falta de recursos.
Imagen generada con IA
miércoles 30 de septiembre de 2026

El Tour Colombia volvería en 2027 tras tres años de ausencia, y Antioquia aparece, por ahora, como la región con más ventaja para recibir la carrera. La quinta edición se disputará del 26 al 31 de enero de 2027, según confirmó Rubén Darío Galeano Berdugo, presidente de la Federación Colombiana de Ciclismo.

La escena lo dice todo. La Fedeciclismo ya habla de una operación en marcha para reunir recursos propios, dinero de privados y respaldo del Gobierno departamental y nacional. Galeano dijo que están «trabajando muy duro» para recuperar la competencia, evitar que se pierda y lograr que «se mantenga en el tiempo» y sea «un evento rentable».

Hernando Zuluaga, coordinador de la Comisión Técnica de la Fedeciclismo, señaló este miércoles que hay conversaciones con varias regiones, aunque Antioquia es la opción que toma fuerza. Las negociaciones con el departamento están avanzadas, en medio del interés mostrado por el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, y el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez.

El Tour Colombia ha sido la carrera de ciclismo internacional de mayor nivel realizada en territorio nacional, pero su historia ha sido intermitente por dificultades de financiación. La primera edición, bajo el nombre de Colombia Oro y Paz, se disputó en 2018 por el Valle del Cauca y el Eje Cafetero, con Egan Bernal como campeón.

En 2019 el epicentro estuvo en Antioquia, con victoria de Miguel Ángel «Supermán» López. En 2020 la competencia recorrió Boyacá, Cundinamarca y Bogotá, y Sergio Andrés Higuita fue el ganador. Para 2021 estaba programada en el Caribe colombiano, pero fue cancelada por la pandemia de covid-19.

El certamen regresó en 2024, con Rodrigo Contreras como vencedor en Bogotá. Sin embargo, las dificultades económicas llevaron nuevamente a la Federación a suspender su realización. Para 2025, el costo estimado de organizar la competencia rondaba los 10.000 millones de pesos.

En su momento, Galeano señaló que estaban garantizados 4.000 millones de pesos, pero faltaban otros 6.000 millones que debía aportar el Gobierno Nacional. Esa cuenta pendiente explica por qué el regreso de la carrera se mira hoy tanto como una oportunidad deportiva como un problema de financiamiento público y privado.

Más allá de lo deportivo, el Tour Colombia se ha convertido en una vitrina para mostrar al mundo regiones del país, sus paisajes, infraestructura, riqueza cultural y el civismo de sus habitantes. También ha permitido ver en territorio nacional a figuras como Chris Froome, Mark Cavendish, Julian Alaphilippe, Marc Soler, Bob Jungels, Nairo Quintana, Egan Bernal, Sergio Higuita, Rigoberto Urán, Fernando Gaviria, Richard Carapaz y Juan Sebastián Molano, entre otros.

De acuerdo con cifras entregadas por la Fedeciclismo, el Tour Colombia ha generado una derrama económica cercana a los 40.000 millones de pesos en los departamentos sede y una audiencia televisiva superior a los 20 millones de espectadores, a través de transmisiones nacionales e internacionales.

Galeano también explicó que la alianza con México, que tendrá su primera carrera categoría 2.1 entre el 19 y el 23 de enero, puede ayudar a atraer equipos WorldTour a Colombia. Según dijo, la idea es coordinar una buena inversión y sumar puntos para que esos equipos inicien su temporada en el continente americano.

Zuluaga fue aún más directo sobre la utilidad deportiva del regreso. Dijo que volverá el ciclismo europeo y que corredores colombianos tendrán la oportunidad de competir en casa antes de ir al Viejo Continente. Mencionó además que, si no existiera esa carrera, Urán no habría tenido la oportunidad de correr en el lote nacional junto a la élite, y concluyó que sirve de fogueo para los nuestros con grandes figuras.

En el fondo, el debate no es solo ciclista. Es sobre quién paga la fiesta y qué tipo de retorno recibe el país. Si la competencia logra sostenerse con recursos privados y una estructura más sólida, el beneficio será para el deporte, el turismo y el comercio. Si vuelve a quedar atada a los vaivenes del presupuesto público, el desenlace será el de siempre: otra buena idea detenida por la fragilidad financiera.

Para Antioquia, la carrera puede significar visibilidad y actividad económica. Para el país, sería recuperar una vitrina internacional sin convertirla en otro compromiso abierto para el dinero de los contribuyentes. Ahí está el giro de esta historia: no solo volver a correr, sino demostrar que un evento de esta magnitud puede sostenerse con una lógica más parecida a la inversión que al auxilio estatal.

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