La Gobernación de Antioquia reportó este miércoles que más de 1.873 toneladas de materiales han sido distribuidas en el departamento como parte del plan de reconstrucción tras el terremoto que sacudió al país en agosto pasado.
Los esfuerzos se concentran por ahora en 20 municipios, en su mayoría del Suroeste antioqueño y el Oriente, las dos regiones más golpeadas. La Empresa de Vivienda e Infraestructura de Antioquia, Viva, precisó que los beneficiados inicialmente son Abejorral, Andes, Betania, Ciudad Bolívar, Jardín, Salgar, Tarso, Hispania, Caramanta, Pueblorrico, Ebéjico, Valparaíso, Anzá, Sonsón, Armenia, Heliconia, Urrao, Betulia, Santa Rosa de Osos y San Luis.
Viva lidera la entrega de los materiales, mientras las administraciones locales se encargan de llevarlos a las zonas afectadas y contratar la mano de obra. Carlos Mario Zuluaga Gómez, gerente de Viva, dijo que «lo más importante es que los municipios están haciendo la tarea, con su mano de obra y el apoyo de las comunidades». También pidió que las instancias municipales aceleren la entrega de materiales y la contratación de la mano de obra.
La Gobernación anticipó que en los próximos días planea enviar nuevos materiales a La Pintada, Cocorná y Nariño. Entre los insumos previstos están sacos de cemento, varillas de acero, tejas, largueros de madera y ladrillos.
Desde Jardín, la administración municipal destacó el avance del programa y el éxito de los esfuerzos para llegar a los rincones más afectados. Además del banco de materiales, en Antioquia avanzan otros esfuerzos conjuntos tras el terremoto, como la reconstrucción completa de 75 casas colapsadas el pasado 10 de agosto.
Ese último esfuerzo es liderado por instituciones como el Comité Departamental de Cafeteros, Corantioquia, Grupo Argos y Comfama.
La escena lo dice todo: el Estado departamental pone los materiales, pero la velocidad real depende de los municipios y de su capacidad para contratar y ejecutar. En una emergencia, eso marca la diferencia entre la ayuda que existe en papel y la que llega a un techo caído.
También queda claro que la reconstrucción no descansa solo en el aparato público. El sector privado y las comunidades aparecen como parte del andamiaje que sostiene la respuesta. Ese dato importa porque, cuando el daño es grande, la coordinación vale más que el anuncio y la eficiencia vale más que la retórica.



