A las puertas de una elección presidencial que se definirá el 25 de octubre, Flávio Bolsonaro volverá a ver este martes a su padre, Jair Bolsonaro, en su residencia de Brasilia. La visita quedó autorizada por la Corte Suprema de Brasil, que levantó la prohibición que pesaba sobre el senador desde hace tres meses.
El encuentro ocurre en un momento de máxima tensión política y judicial. Flávio Bolsonaro, candidato presidencial por el Partido Liberal, dijo este lunes a periodistas que irá por la mañana a ver a su padre, luego de que el Supremo permitiera reanudar las visitas al vencerse la sanción de 90 días impuesta por el tribunal.
«Hoy no es posible hacer la visita por ser día festivo», expresó el aspirante presidencial. «Mañana, martes, por la mañana iré a visitarlo».
El propio Bolsonaro dijo estar «ansioso» por volver a ver a su padre tras meses de separación. También afirmó: «Tengo muchas ganas de darle un fuerte abrazo, ante todo. Ver cómo tiene el rostro, cómo está su estado de ánimo después de todo lo que ha pasado, de lo que solo me he enterado por terceros. Espero mirarlo a los ojos, darle un abrazo, y espero que esté feliz».
Consultado por periodistas sobre si le pedirá consejos electorales, Bolsonaro respondió que conversará «en calidad de hijo» y evitó dar más detalles para no «perjudicar» a su padre.
La autorización judicial llegó después de tres meses de restricción. La sanción se había aplicado en julio, cuando el senador y aspirante presidencial leyó una carta de su padre durante una transmisión en directo. Para el Supremo, ese acto constituyó una violación a la prohibición de usar las redes sociales, incluso por medio de intermediarios.
La Corte Suprema de Brasil autorizó este lunes la reanudación de las visitas de Flávio Bolsonaro al exmandatario, una decisión que se produce cuando faltan menos de dos semanas para la segunda vuelta, fijada para el 25 de octubre. Allí se enfrentará al actual mandatario, el progresista Luiz Inácio Lula da Silva.
Jair Bolsonaro cumple en su residencia en Brasilia, por razones de salud, una condena de 27 años de prisión impuesta en septiembre de 2025, tras ser hallado culpable de intentar un golpe de Estado para mantenerse en el poder luego de su derrota en las elecciones de 2022.
Flávio Bolsonaro ha dicho que, si gana los comicios, pretende indultar a su padre apenas asuma el próximo 5 de enero. También ha planteado impulsar la destitución del juez Alexandre de Moraes, instructor del juicio contra su padre.
La escena deja una fotografía nítida del momento brasileño: una campaña presidencial cruzada por la fuerza de la familia, la sombra del Supremo y una condena que sigue marcando el tablero. No es solo una visita familiar. Es la política entrando a la prisión domiciliaria y la justicia recordándole a la campaña que el poder no borra el expediente.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. El desenlace de este episodio dirá mucho sobre qué pesa más en Brasil: el voto, los tribunales o la promesa de un indulto exprés. En juego no está solo el futuro de Jair Bolsonaro, sino la señal que recibirá el país sobre el alcance real del estado de derecho cuando la contienda entra en su tramo final.


